HUELVA / Juan Floristán y la OJA: Fervor clasicorromántico

Huelva. Casa Colón. 14-XII-2025. Juan Pérez Floristán, piano y dirección. Orquesta Joven de Andalucía. Obras de Mozart y Beethoven.
La música, antes que una experiencia estética, es una experiencia vital: la del encuentro humano, la del compartir y la del sueño hecho realidad. El pasado fin de semana, Juan Pérez Floristán y la Orquesta Joven de Andalucía venían a Huelva para deleitarnos con el Concierto para piano nº 20 de Mozart y el Triple concierto de Beethoven.
Juan Pérez Floristán es un pianista consolidado cuyas portentosas cualidades propician interpretaciones modélicas con equilibrio de técnica y sensibilidad. De hecho, su faceta de solista-director cautivó al público en dos obras maestras que el joven artista sevillano tocó y dirigió primorosamente. Floristán hace que todo sea natural y delicioso.
Por su lado, la Orquesta Joven de Andalucía vive ahora una nueva etapa, iniciada en Málaga tras el afanoso trabajo emprendido meses atrás. Conjunto homogéneo, ricamente timbrado y de una amplitud de recursos con la que interpretan solventemente repertorios arduos. Desde un forte majestuoso hasta un pianissimo ensoñador suena en esta orquesta. Si en Mozart quedaban sonoridades sin pulir e hilvanar del todo, Beethoven afianzó el rendimiento con timbres sobresalientes.
Mozart resultó maravilloso con ese gemido espectral desde la base para construir todo un drama. El desarrollo del Allegro se consiguió con un esmerado control del fraseo; Floristán tiene mucha habilidad para el contraste dinámico, pues no fuerza nunca su articulación (¡qué acentuaciones del bajo en la mano izquierda!), estuvo fascinante en la cadencia, cuyos arremolinamientos lo asemejan a una rapsodia. La Romanza nos desveló a una orquesta suspirante, que acariciaba al solista, para luego diversificarse. Y en el Finale se sacó un mayor rendimiento a la cuerda, que deparó sonoridades inefables. El pianista coronó el concierto con una original cadencia, en cuyo resumen se oía el tema del inicio.
Beethoven abrió los horizontes de la Orquesta Joven de Andalucía. Sus integrantes se adaptaron a la perfección a la variedad de caracteres y modulaciones que ofrece el compositor. Miguel Colom al violín y Fernando Arias al violonchelo, de timbres pulquérrimos incluso en el agudo y sobreagudo, nos obsequiaron con armonías que poseían vigor y brillantez; Floristán completó la textura solista con una musicalidad donde lo virtuoso siempre entrañaba un sentido camerístico. Se lograron sonoridades que llegaban a un pianissimo sereno, diríase meditativo. En el Largo, la cuerda sonó como brisa, inconfundible el eco de los adagios de los conciertos para piano de Beethoven. El chelo solista alcanzó cotas muy elevadas. Llamativo fue el pizzicato en forte de Colom y Arias. Y en el Rondó a la polaca, al dominio del ritmo y la dinámica por la Orquesta se juntó la espectacularidad de los solistas.
De propina, una Primera Danza húngara de Brahms donde la Orquesta tocó con mucha pasión (¡qué Fa sobreagudo más impecable de la cuerda!) y un pasodoble. En plena ejecución se vio a los miembros de la Orquesta pasarlo en grande. No cabe duda de que la música brota, cunde y arrebata.
Marco Antonio Molín Ruiz


