HOHENEMS / Schubert replicado cincuenta años después

Hohenems. Sala Markus Sittikus. 1-V-2026. Yaara Tal y Andreas Groethuysen, pianos. Obras para piano a cuatro manos de Schubert.
La Schubertiade de Hohenems-Schwarzberg (Austria) celebra su cincuenta aniversario. El festival es todo un referente en la interpretación de la música de Schubert y ha servido de modelo a otras exitosas iniciativas como la Schubertiada de Vilaveltrán, uno de los festivales españoles más consolidados. Para celebrar su medio siglo de vida, la Schubertiade ha tenido la acertada y evocadora idea de replicar los programas que se hicieron hace medio siglo cuando el legendario barítono alemán Hermann Prey ideó y lideró esta acertada y, entonces, original iniciativa.
Así, el día 1 de mayo a las cuatro de la tarde, los pianistas Yaara Tal y Andreas Groethuysen emularon el concierto que el 11 de mayo de 1976 protagonizaron Paul Badura-Sckoda y Jörg Demus con repertorio para piano a cuatro manos. Ese mismo día, a las ocho de la tarde, Kostantin Krimmel junto al Kammerchor Feldkirch y miembros de la Symphonieorchester Vorarlberg bajo la dirección de Benjamin Lack homenajearon el concierto que cincuenta años antes había protagonizado el propio Hermann Prey junto al coro de la Regensburger Domspatzen y miembros de la Städischen Orchesters St. Gallen y en el que se ofreció una interesante selección de la música coral sacra de Schubert con auténticas joyas como su Deutsches Requiem y su Deutsche Messe.

El dúo compuesto por Yaara Tal y Andreas Groethuysen es uno de los más consolidados del panorama actual. En concreto, sus interpretaciones de Schubert son toda una referencia. La primera parte comenzó alrededor de la tonalidad de si bemol mayor, tonalidad que comparten tanto el Rondó D 608 como la Sonata D 617 apodada “Gran sonata”; fue, sin duda, la interpretación de esta segunda obra lo más interesante. La complicidad entre ambos intérpretes es absoluta; Groethuysen ocupa siempre el asiento izquierdo coloreando equilibradas armonías y sirviendo de referente métrico sobre el que la fantasía de la mano derecha de Tal deslumbra por el perlado color que logra. Se cerró la primera parte con las célebres Trois Marches Militaires D 733 donde, hay que decirlo, la precisión no fue tan impecable, especialmente en la primera.
La segunda parte comenzó con el Andantino varié que constituye la segunda parte de las tres que componen el Divertissement sur des motifs originaux français D 823 que constituye una elegante e imaginativa página. Pero, sin duda, el momento culminante de la actuación llegó con la Fantasie D 940, que puede considerarse como la gran obra para piano a cuatro manos de Schubert. Yaara Tal y Andreas Groethuysen ofrecieron una versión de referencia que encontró el perfecto equilibrio entre expresividad, elegancia y fantasía. En particular, Yaara Tal supo encontrar el color idóneo para cada una de las reapariciones del tema principal llenando de melancolía esa joya de la música de cámara que es la sala Makus Sittikus Hohenems.
César Rus


