Helena Cánovas Parés: “Preocuparse por hacer algo nuevo mengua la creatividad”

Helena Cánovas Parés: “Preocuparse por hacer algo nuevo mengua la creatividad”

En junio de 2021 Helena Cánovas Parés (Barcelona, 1994) recibía una noticia importante para su carrera. Había sido ganadora de la segunda edición del Carmen Mateu Young Artist European Opera & Dance. El jurado destacó su “capacidad de generar un lenguaje compositivo original, su unión del texto y música, así como su visión escénica y teatral”. Más relevante aún es que su candidatura se había impuesto en medio de cuarenta aspirantes de quince nacionalidades. Ahora tiene por delante la creación de una ópera que será presentada en el Festival Castell de Peralada 2023 y, posteriormente, en el Gran Teatre del Liceu y en el Teatro Real. Su título provisional es Si lo recuerdo bien (Wenn ich mich richtig erinnere), del que también es libretista y que se inspira en su abuela María, una mujer muy cercana a la compositora, fallecida en 2019.

Como tantas otras obras en este tiempo, la creación de la ópera que valoró el jurado del Premio Carmen Mateu, Das Mädchen, ha pasado por distintas vicisitudes.

Das Mädchen – All days for future fue un encargo que recibí en 2019 del Theater Bielefeld. Y el mismo día que entregué la partitura, el 16 de marzo de 2020, me comunicaron que, debido al estallido de la pandemia de Covid-19, el proyecto no se iba a llevar a cabo. Más adelante se planteó recuperar la obra y el Teatro propuso hacer una vídeo ópera, para lo que tuve que hacer una adaptación. La obra forma parte de una trilogía y esta, en concreto, está basada en la figura de la activista medioambiental Greta Thunberg.

Habla de una trilogía lírica con toda naturalidad, parece como si el género de la ópera no le impusiera respeto.

Para mí escribir óperas es algo esencial y no me cuestiono por qué lo hago. Me parece lógico pensar que la ópera es la fuente de muchas otras formas artísticas; es el primer espacio creativo en el que conviven texto, música y escena. De allí surgirá el cine. Cuando compongo música de cámara siempre estoy viendo en mi cabeza a los intérpretes; no veo diferencia entre lo musical y lo audiovisual. Y respecto a su pregunta, si desde comienzos del siglo XX se hacen películas cómo es que sin embargo no nos interrogamos por qué un joven director hace largometrajes hoy día. Yo siempre he intentado hacer óperas aunque no tuviera los medios, y me parece algo normal y necesario para un creador. Es fundamental que los jóvenes nos cuestionemos el género, lo llevemos al laboratorio y demos forma a nuevos títulos, la ópera no puede ser únicamente una manifestación museística.

¿Cuáles son sus referentes en la escritura de ópera contemporánea?

Quizás para mí son emblemáticas óperas que no se consideran como tales. Mi ‘no ópera’ favorita es Prometeo, de Luigi Nono. También valoro mucho las aportaciones al género que han hecho Chaya Czernowin y Miroslav Srnka. Recientemente he conocido el trabajo de Michel van der Aa y me ha parecido increíble.

La mayor complejidad del género para un compositor actual es la escritura para voz. ¿Cómo la afronta, buscando la cantabilidad o llevando esta también al terreno de lo exploratorio?

He conseguido quitarme una losa, ¿cuánto soy de innovadora? Preocuparse por hacer algo nuevo mengua la creatividad, lo que yo quiero hacer es música de calidad. He cantado siempre y conozco la voz muy bien; a menudo hay autores que piden a los cantantes que hagan cosas endiabladas, y esto es porque pocos compositores cantan. En mis óperas puedo pedir a los intérpretes desde pasajes ruidistas a otros con elementos armónicos y melódicos reconocibles; puedo pedir cosas muy locas que, sin embargo, sé fehacientemente que funcionan. En Das Mädchen, al principio, el coro susurra, hace clusters y glissandis, pero luego cuando el texto me pide un tipo de carácter diferente me sentí bien escribiendo melodías que recuerdan a Kurt Weill. Destiné mucho tiempo a leer el libreto e intentar cantarlo yo misma.

Por edad está usted entre los millenials y la generación Z, ¿cómo le influye, si es que lo hace, el pop y, en general, las tecnologías y los medios con los que ha crecido?

Escucho mucha música pop, utilizo a diario las redes sociales y sigo a bastantes youtubers; claro que todo esto acaba siendo una influencia. A veces una canción me da una idea, pero cuando la plasmo el resultado suena muy diferente al original. Con un ejemplo, una de mis obras más recientes se titula Algo sobre la espera, para ensemble y live electronics; es una pieza sobre el sentimiento de espera, de angustia. Había oído Hung up de Madonna, y la letra de la canción sirvió como concepto a mi obra.

Además de su trabajo como compositora, sigue formándose en Alemania y dirige un festival de música contemporánea.

Estoy haciendo un máster en composición de música electrónica y me gano la vida como compositora freelance y realizando actividades pedagógicas sobre la música actual. Desde 2020 soy la directora artística del Avantgarten Festival, en Liedberg. Colonia, donde vivo, sigue siendo la capital de la música contemporánea, es una locura la cantidad de propuestas que hay porque las autoridades invierten muchísimo dinero en la nueva creación.