Hachè Costa: objetos sonoros para propiciar el diálogo

HACHÈ COSTA:
objecte sonor disposat per ser contemplat cap a llevant. Rafael Serrallet, guitarra. LaFièvre Chamber String Orchestra. Director: Hachè Costa. LAFIÈVRE (1 CD)
El sello madrileño LaFièvre nos tiene acostumbrados a pequeñas exquisiteces que, en apenas un suspiro (o así lo percibimos, dada la intensidad que presentan sus ediciones), nos van desvelando algunos de los últimos trabajos de su productor, Hachè Costa, ya sea en su faceta como compositor, ya como instrumentista o director.
Tras haber visitado Scherzo, en octubre de 2022, una de las piezas para guitarra más representativas de Hachè Costa, Omaggio a F. G. Lorca (2016), nos adentramos hoy en su primer concierto para guitarra, objecte sonor disposat per ser contemplat cap a llevant (2023), partitura estrenada en Benissanó hace poco más de un mes, el pasado 2 de diciembre, por quien es su dedicatario, el guitarrista valenciano Rafael Serrallet, junto con el Harmonie Ensemble dirigido por Filipe Cunha.
Cosas de estos tiempos de celeridad y posibilidades tecnológicas antes impensables, ese mismo día objecte sonor disposat per ser contemplat cap a llevant conoció su primera grabación mundial, igualmente con Rafael Serrallet como solista, si bien en la toma discográfica acompañado por el conjunto LaFièvre Chamber String Orchestra bajo la dirección del propio compositor, Hachè Costa.
Por tanto, estamos ante una novedad recién salida del horno protagonizada por una partitura que en este momento es imposible no leer en clave política, pues frente a la continua subasta que preside nuestro Congreso de los Diputados, a lo que nos llama objecte sonor disposat per ser contemplat cap a llevant es a un entendimiento entre los acervos culturales que integran España, enfocados desde la escucha mutua, con una mirada que se lanza, en este disco, desde la música tradicional del Levante. De este modo, nos informan las notas de esta edición que «el golpe, la percusión y el ruido, la disonancia de un canto popular, los floreos y melismas, el tañido incansable, la inestabilidad rítmica o el uso de posiciones salvajemente arrastradas hasta el límite a lo largo del mástil de la guitarra (e, incluso, realmente mucho más allá de lo que ese mástil permite) encuentran una respuesta en los ecos y la resonancia de una orquesta de cuerda que se encuentra siempre en un terreno fronterizo entre la vanguardia y la tradición».
Desde un punto de vista estructural, ese objeto sonoro al que se refiere el título de la partitura se forma con la repetición de una nota (Mi) en las seis cuerdas de la guitarra: una breve célula de treinta segundos de duración a la que se regresa en el final de la obra, manteniendo una velocidad de vértigo que sólo en el desarrollo de este gran círculo musical dividido en tres secciones conoce otras fases de mayor quietud (hasta de silencio), a través de las cuales se van explotando las posibilidades de la célula germinal: de ese objeto sonoro que explosiona sin dejar de transmitir una energía atávica que nos recordará tanto al flamenco como a la música árabe.
Los intervalos (como el de la primera ampliación armónica de la célula germinal a Mi-Si) a través de los que se expande objecte sonor disposat per ser contemplat cap a llevant sintetizan las diversas tradiciones que informan estilística y técnicamente a la partitura. De este modo, lo que podríamos decir purificación de la célula inicial incluirá dos cuerdas al aire, dos pulsadas de forma convencional, un armónico y una última cuerda pulsada con el pulgar izquierdo: suerte de cejilla que nos recordará a la técnica del violonchelo, con ecos de la Sexta suite BWV 1012 (c. 1723) de Johann Sebastian Bach, lo que multiplica los rizomas que conectan a objecte sonor con la tradición.
Los melismas que evocan la oralidad del canto árabe, sumando nuevos ecos de las culturas que han ido conformando España, son presencias que alcanzan su mayor plenitud y clímax, fundamentalmente, en el ensemble, pero que la guitarra va comunicando a dicho grupo al conquistar desarrollos armónicos que alteran a unas cuerdas en las que la tensión cromática es, asimismo, muy fuerte, antes del silencio que, en el ecuador del quinto minuto de la obra, reformula el entramado de aceleraciones superpuestas de un conjunto instrumental formado por cuatro primeros violines, tres segundos, dos violas, dos violonchelos y dos contrabajos.
Como es habitual en Hachè Costa, la música que podemos llamar de creación contemporánea no se conforma con mirarse a sí misma y llevar a cabo un ejercicio de autorreferencialidad, de modo que no sólo el componente folclórico incorpora melodías, modos de ataque y desarrollos rítmicos, sino que sobre objecte sonor disposat per ser contemplat cap a llevant gravita, también, el rock, con su furibunda direccionalidad e intercambios de energía entre guitarra y ensemble, alcanzando pasajes de una saturación considerable que abocan a esta música a encontrar nuevas salidas, ya sea en una melodía, en efectos percusivos que recuerdan al zapateado y al cajón flamenco, así como en un cante jondo que, sin estar presente, recorre la obra con un duende poético que traza un arco desde los ecos de lo andalusí hasta el Levante, pasando por la rememoración de un Lorca tan querido por Hachè Costa.
La interpretación aquí recogida redunda en todo ello, al haber sido concebido este objecte sonor disposat per ser contemplat cap a llevant en función de la personalidad y del estilo interpretativo de un Rafael Serrallet que es puro carácter y precisión en la guitarra. Tampoco falto de energía y personalidad está Hachè Costa en la dirección, por lo que el entendimiento entre ambos es total, algo que se escucha a lo largo de todo el concierto. LaFièvre Chamber String Orchestra comparte las mismas líneas interpretativas, siendo muy destacable su capacidad para sugerir concatenadas aceleraciones de los materiales sin aparente final: pasajes en los que la figura del solista resulta fundamental para transformar las tensiones y los materiales, así como totalmente consecuente a nivel estructural (como antes mencionamos).
La grabación, efectuada en estudio, es realmente cuidada, con gran realce del solista y un equilibrado balance con el ensemble. Se completa esta primera edición en el sello LaFièvre (limitada a cien unidades) con notas (en castellano, inglés y valenciano) con las que profundizar tanto en este primer y fulgurante concierto para guitarra de Hachè Costa como en los datos técnicos del registro.
Paco Yáñez


