Ha fallecido Mirella Freni

Ha fallecido Mirella Freni

Este 9 de febrero ha muerto en su Módena natal una de las más importantes cantantes de los últimos años: Mirella Freni. Sobrevivió más de una década a su coterráneo y colega Luciano Pavarotti. Esta cita conjunta no es arbitraria: los dos fueron alimentados, hermanos de leche, por la misma ama de cría y puede que por ello sus voces tuvieran, cada una en su cuerda, cualidades semejantes: belleza purísima, uniformidad sonora, impecable cuadratura instrumental… Y ese lirismo innato, especial,  que parece ser connatural a la mayoría de los cantantes de su tierra.

Carrera, además, la de la cantante impecablemente organizada y desarrollada: en origen soprano lírica, fue asumiendo partes de mayor empuje y responsabilidad sin que jamás diera muestras de debilidades ni escandalosos errores. Un repertorio generoso en base a partituras italianas y francesas y alguna rusa, por consejo de su segundo marido, el gran bajo búlgaro Nicolai Ghiaurov. Los frutos aquí, tan inesperados como certeros, fueron notorios: Lisa, Tatiana y Juana de Arco (en una de sus últimas apariciones escénicas) de Chaikovski.

Freni cantó con desigual frecuencia pero siempre sin fisuras a Haendel, Piccinni, Scarlatti padre, Mozart, Bellini, Donizetti, Rossini y a Verdi, de Nannetta a Aida, Desdemona y Elisabetta di Valois, confiada en los criterios de uno de los directores que más supo expandir su repertorio: Herbert von Karajan. Accedió incluso al verismo más amable (Suzel de Mascagni), el de más exigencia actoral (Lecouvreur, Fedora, Sans-Gene) y el más agresivo (Tosca, Nedda). También se midió con repertorio contemporáneo fugazmente: en 1990 estrenó una preciosidad, La principessa de la Luna de Alessandro Nidi.

En el repertorio francés fue una delicada, femenina y dulce Micaela de Carmen, que llegó a cantar con varios importantes Don Josés, a elegir; Vickers, Corelli, Shicoff, Tucker, hasta Mario del Monaco. Aunque no se pueden olvidar su Manon massenetiana ni sus tres heroínas de Gounod:  Mireille, Juliette y Marguerite, que paseó a menudo con formidables acompañantes: Kraus o Gedda y Ghiaurov (a veces con un Valentín de similar estatura: Piero Cappucilli o Tom Krause).

Aunque Mirella Freni quedará siempre asociada de inmediato a su Mimì, esa tuberculosa parisina que parece fuera escrita para su voz. Su aspecto físico ayudaba: bonita, menuda, delicada, sencilla, natural y cercana. Fue, seguramente el papel más interpretado de toda su carrera, aunque del catálogo pucciniano cantó casi todo: Cio-Cio-San, Liù, la Lescaut y en estudio las tres heroínas del Trittico.

De todo este inmenso repertorio ha dejado suficientes testimonios grabados y filmados. Así la artista permanecerá siempre, aunque el ser humano se haya ido.

Freni había nacido en Modena el 27 de febrero de 1935 y en la misma ciudad falleció a consecuencia de un ictus el 9 de este febrero en curso, una semana antes de sus 85 años. También Modena conoció su debut en 1955 como Micaela. En España se la escuchó en varias ocasiones en Bilbao, Oviedo, Barcelona y Madrid. En la capital asturiana se la destacó por toda su carrera otorgándole en 2007 el Premio Lírico Teatro Campoamor.