GRANADA / Raquel Lojendio y Aurelio Viribay: Lorca en forma de canciones

Granada. Centro Federico García Lorca. 4-VII-2024. 73 Festival de Granada. Raquel Lojendio, soprano. Aurelio Viribay, piano. Lorca en forma de canciones. Obras de Prieto, Poulenc, Legido, García Abril, Mariño, Sánchez Verdú, Ortega y Lorca.
Un programa alusivo, variado, entretenido y adecuado al lugar y al momento el desarrollado por la soprano Raquel Lojendio y el pianista Aurelio Viribay, ambos curtidos ya en mil batallas; como la disputada en esta ocasión, librada ya hace algún tiempo en la Fundación Juan March de Madrid. La voz aérea, bien torneada, espejeante y lustrosa de lírico-ligera (más lo primero que lo segundo) de la cantante canaria, envuelta en sonoridades que recuerdan en algún momento los característicos brillos de una Pilar Lorengar, fue manejada aquí, como es habitual en su poseedora, con gracia, acentuación justa, extensión y una rara homogeneidad. También en sus explicaciones aclaratorias.
Hubo distingos entre uno y otro autor y una y otra pieza, siempre con el apoyo seguro y atento desde el piano de Viribay. Sobrias y refinadas las dos canciones de María Teresa Prieto, una compositora en el exilio todavía por descubrir en buena parte. Exquisitas las tres firmadas por Poulenc, desgranadas con excelente francés por Lojendio. La mano evocadora y sensible de Legido se dejó oír a continuación en su emotivo tríptico lorquiano. Otro tríptico, este de García Abril, nos informó de la sabiduría compositiva del músico. Muy delicada la interpretación de la Baladilla de los tres ríos.
Escuchábamos a continuación cuatro canciones de nuevo cuño firmadas por el también pianista, el tan activo en todos los terrenos Borja Mariño, cada vez más diestro en este cometido y recreador del espíritu del Lorca neoyorkino, presente aquí en los “ecos velados de Gershwin, Joplin, Berlin o Porter, que quizá resonaron alguna vez en las noches de Lorca en la gran ciudad”, nos dice el compositor. Ecos traducidos fielmente por Lojendio y su acompañante. Sorprendentes las dos piezas de juventud de José María Sánchez Verdú, breves, directas y rítmicas, muy lejos de los modos y maneras desarrollados a posteriori por el músico algecireño y que soprano y pianista acertaron a reproducir con una gran exactitud.
Lirismo de altos vuelos el desplegado en todo momento, aquí también, por el todo terreno Miquel Ortega en sus tres canciones muy embebidas del toque poético del granadino. Música directa y bien elaborada, de signo tonal, emparentada en cierto modo con la tan bien destilada por el autor para ilustrar su ópera La casa de Bernarda Alba. Lojendio y Viribay cerraron el programa (que habían estrenado en el mes de mayo en la Fundación March de Madrid) con cuatro de las más conocidas canciones populares del propio Lorca: Tres morillas, El Café de Chinitas, Nana de Sevilla y Anda jaleo. No pudimos escuchar los bises para un público entusiasta. Deberes críticos nos demandaban en otro lugar. Muy precisas y conocedoras notas al programa de Elena Torres, cedidas por la Fundación Juan March.
Arturo Reverter
(fotos: Fermín Rodríguez / Festival de Granada 2024)


