GRANADA / Javier Perianes en la Alhambra: armonía y eternidad

Granada. Patio de los Arrayanes de la Alhambra. 6-VII-2026. Javier Perianes, piano. Obras de Falla, Chopin y Albéniz.
El retrato literario que Juan Ramón Jiménez esboza de Manuel de Falla en 1926 comienza con una frase de hermosísima concisión aforística que recoge una placa a la entrada del Generalife: «Se fue a Granada por silencio y tiempo, y Granada le sobredió armonía y eternidad». En el 150 aniversario del nacimiento de Falla, Javier Perianes ofreció un recital generoso de tiempo y razonable de silencio —salvo algún abanico inoportuno— en el Patio de los Arrayanes, pleno de armonía y con vocación de eternidad. Fue un homenaje inmejorable al compositor, y también al propio Festival y su 75 aniversario, en la evocación que tuvo de tantas veladas memorables (y algunas ya míticas), en que la música para piano de Chopin, Falla y Albéniz ha dialogado en este patio con el reflejo de la arquitectura sobre el agua y el del agua sobre las tracerías.
Las dos partes del concierto estaban claras y muy bien planteadas. En la primera, se produjo un diálogo entre Chopin y Falla; en el segundo, uno entre Falla y Albéniz. El diálogo primero, entre Falla y Chopin, lo hizo Perianes sin solución de continuidad, enhebrando una pieza tras otra como si las obras fueran parte de un todo, decisión inteligente porque evitaba al público la tentación de aplaudir en cada pieza (algo a lo que parte de este suele ser muy aficionado), lo que habría roto el ritmo al ser estas tan breves. Pero, sobre todo, porque reforzaba la idea central de la propuesta. Las piezas, casi todas nugae, con la excepción quizá de la Berceuse op. 57 o el Vals op. 34 n.º 2 de Chopin, se iban tiñendo unas con el color de las otras, y Falla sonaba muy chopiniano, y hasta Chopin, justamente en el vals citado, adquirió un cierto deje de música española que me hizo dudar por un momento qué pieza de Falla estaba sonando. La interpretación adquiría más carácter y color en el Falla y, en particular, una bellísima ejecución de la Canción (a la que por cierto no le fue a la zaga la inmediata de la Berceuse de Chopin). Todas las tocó Perianes con su precisión y musicalidad habituales, subrayando lo que tenían en general de cierta languidez, con pianissimi, trinos, arpegios y adornos impecables en su mínimo arabesco, y un uso acorde y sin complejos del rubato.
En la segunda parte, en el diálogo de Falla con Albéniz, y en ese intento de abstraer el folclore y decantarlo en motivos y armonías cultas, sutiles, modernas, la interpretación de Perianes sonó aún más personal: arrebatada, muy contrastada, rocosa, a veces seca, sin renunciar al lirismo o el ensueño, quizá con una cierta tendencia a la velocidad. Uno de los momentos más bonitos de la noche fue la interpretación de la Evocación de Albéniz: reposada por contraste, lírica, ensimismada, con un dominio idiosincrático del tempo. Las otras piezas de la Iberia sonaron en la línea, aunque quizá acusaban cierto cansancio, si bien con una Almería monumental.
Tras los aplausos finales, descubrimos que el concierto en realidad iba a tener una tercera parte. Perianes se marcó un Sokolov, y no ofreció una propina o dos de cortesía: interpretó nada menos que la Fantasia Bætica, con lo que culminó el homenaje canónico a Falla. Un regalo asombroso. La versión fue extremada, tremendista, y bordeó el expresionismo en sus contrastes y el deseo expreso de subrayar las disonancias que aquí, más que modernas, sonaban directamente salvajes. Aún correspondió a los aplausos con una bellísima y plena de gracia interpretación de la Sevilla de Albéniz (perdimos los que apostábamos por Granada, claro); y aún remató el homenaje a todo, a Granada, al Festival y a Falla con una versión de la Danza ritual del fuego un tanto espídica y tentando la suerte, pero sin duda espectacular. Un concierto quintaesencia del Festival que, además de a los dichos, fue quizá también un homenaje que Javier Perianes, desde su magisterio, se permitió darse a sí mismo.
José Manuel Ruiz Martínez
(fotos: Fermín Rodríguez / Festival de Granada)


