GRANADA / Calculada identificación

GRANADA / Calculada identificación

Granada. Palacio de Carlos V. 17-VII-2020. 69º Festival Internacional de Música y Danza. Orquestra de la Comunitat Valenciana. Director: Thomas Hengelbrock. Obras de Beethoven.

Siguiendo con las celebraciones del aniversario beethoveniano el Festival de Granada ha contado con la intervención de uno de los músicos alemanes más completos de su generación: el violinista y director Thomas Hengelbrock, alma mater del Coro y el Ensemble Instrumental Balthasar Neumann —denominados así en honor al admirado arquitecto germano del siglo XVIII—, dos prestigiosos grupos de más de cinco lustros de experiencia a los que ha convertido en referencias internacionales, fundamentalmente en la  interpretación de música barroca. En esta ocasión Hengelbrock, nacido en la ribera de la hanseática bahía de Jade, abordaba tres de las más ejemplares páginas orquestales del compositor de Bonn: la obertura de Fidelio, la Octava sinfonía y la Sexta sinfonía, “Pastoral”, obras que han de afrontarse, desde una sólida identificación, con las mejores cualidades posibles en lectura y conducción.

Hengelbrock las tiene, implementadas por un absoluto conocimiento de las exigencias técnicas y estéticas que encierran, algo que pudo apreciarse ya en su electrizante inicio de la primera de ellas, destacando su función introductoria de la ópera y orientando su dicción como magnífico estímulo para hacerse con la orquesta, desplegando esas características que poseen los grandes maestros de la construcción musical, como son el dominio del espacio eufónico del instrumento orquestal, la clara distinción de los hemisferios corporales precisados en sus brazos y manos (dedicado el izquierdo a la expresión y el derecho a la medida) un natural sentido de anacrusa, presente constantemente en el desarrollo del gesto y, por fin, una coherente asunción de su simultánea función catalizadora como origen y convergencia del sonido. Poder percibir todas estas facetas de un buen director es un verdadero privilegio para el oyente y una garantía de escucha.

Así fue. Con la obertura despertó la conciencia del espectador ante la grandeza de la música. En la “octava gran sinfonía”, como, desde su particular predilección, la llamaba curiosamente Beethoven, consiguió ese alambicado y en este caso recuperado sentido clásico vienés que tanto satisfizo al compositor. En la “Pastoral” estimuló el yo pensante musical de cada espectador reflejando en todos sus momentos y matices la descripción de la naturaleza, en la que el autor anticipa de manera genial todo lo que se propondría la música de programa en las décadas posteriores, enfatizando su cierre de concepto casi inamovible, definitorio a la vez que definitivo.

Ante tales facultades y planteamiento la Orquestra de la Comunitat Valenciana respondió con profesionalidad y sin demasiados sobresaltos, fiel al discurso propuesto desde una positiva valoración de la ‘cinesis’ de Hengelbrock, que irradió tensión, detalle y trascendencia en la construcción de estas obras como un fiel reflejo de la mejor escuela austrohúngara personalizada en Hans Swarowski, verdadero gurú en ese arte de alcanzar un muy calculado establecimiento del sonido orquestal.

(Foto: Fermín Rodríguez)