Grabación póstuma de Peter Serkin con 37 piezas apenas conocidas de CPE Bach

Grabación póstuma de Peter Serkin con 37 piezas apenas conocidas de CPE Bach

El pianista norteamericano Peter Serkin falleció el pasado 1 de febrero, a los 72 años, a consecuencia de un cáncer de páncreas, después de una larga y fructífera carrera. Poco antes de fallecer, Serkin había concluido una titánica empresa: la edición y grabación de 37 piezas (sonatas, rondós y fantasías) apenas conocidas de Carl Philipp Emanuel Bach, compositor por el que sentía veneración, acaso por un paralelismo consigo mismo: Carl Philipp Emanuel fue hijo de un genio, Johann Sebastian Bach, y él fue también hijo de otro genio, el pianista bohemio Rudolf Serkin.

El interés de Serkin por el más aventajado de los vástagos de Bach surgió en plena juventud, cuando leyó el tratado de este Ensayo sobre la verdadera manera de tocar el teclado, que tanta influencia tuvo en músicos como Haydn, Mozart, Beethoven, Chopin o Brahms.

Estas 37 piezas fueron recopiladas y editadas en 1779, en Leipzig, por el propio Carl Philipp Emanuel bajo el título de Kenner und Liebhaber (Conocedores y aficionados). Que fueran tan poco conocidas en nuestros días fue algo que desconcertó y que, al mismo tiempo, llamó la atención de Serkin, quien comenzó a estudiarlas en profundidad. Si bien ocasionalmente Serkin interpretó algunas de estas piezas en recitales, no se prodigó con ellas en público. Pero sí lo hizo en privado, llegando a realizar microediciones en un sello discográfico casero llamado Lousy Sound Discs.

Finalmente, hace justo ahora dos años, Serkin se tomó en serio la empresa y grabó íntegramente, en Nueva York, Kenner und Liebhaber. El trabajo póstumo de Serkin (un álbum de seis volúmenes) acaba de salir al mercado en Vivace Records. Esa grabación fue un periodo feliz en la vida de Serkin: había sido sometido a cirugía, radioterapia y quimioterapia, y estaba convencido de que el cáncer que sufría había sido derrotado. Incluso llegó a ofrecer algún recital. Pero solo unos meses más tarde, la feroz enfermedad atacó de nuevo y Serkin cayó derrotado. Sabedor del inminente final que le esperaba, el pianista siguió tocando para sí mismo en su domicilio estas piezas de Carl Philipp Emanuel.

El día antes de fallecer, Serkin remitió al director de Vivace Records un mensaje electrónico en el que incluía una lista de amigos suyos, solicitando que se les enviara el álbum discográfico con las piezas de Carl Philipp Emanuel.