¿Glenn Gould, compositor?

GOULD / KAMINSKI:
Cuarteto de cuerd, op.1. Cuarteto en Fa mayor. Minguet Quartet. CPO (1 CD)
¿Glenn Gould, compositor? Bueno, siempre tuvo una personalidad demasiado grande para caber en un par de calcetines de pianista. En su adolescencia, el genio canadiense probó suerte con varias partituras pequeñas, pero ninguna satisfizo a su inquieto ego. La primera composición que mereció un número de opus fue un cuarteto de cuerda en un solo movimiento de media hora, completado en 1955, cuando tenía 23 años, y estrenado al año siguiente en Montreal. Para entonces Gould era una estrella ascendente y cuatro miembros de la Orquesta de Cleveland se apresuraron a grabar el cuarteto. Más tarde, Gould admitió que carecía de una “voz personal” como compositor. El cuarteto de cuerda es la prueba. Nunca habría un opus 2 de Gould.
Así pues ¿qué podemos decir de esta exhumación del Cuarteto Minguet? La obra, para hablar con franqueza, es un caos, pero no carece de atractivo. Gould abre la pieza con un gruñido de bajo medieval, serpentea hacia el Beethoven tardío y se zampa un trozo de Verklärte Nacht de Schoenberg antes de divagar sobre el poco conocido Cuarteto en Fa mayor de Bruckner sin llegar a ninguna conclusión obvia. Podría haber empatizado con Bruckner, un solitario reflexivo con ideas más amplias que las tendencias de su época. Pasados veinte minutos, Gould regresa al universo sonoro de los años veinte, el de Alban Berg y Richard Strauss, y permanece ahí hasta el final. El cuarteto, que no carece de interés, podría servir como pretexto perfecto para un juego que se llamase: ‘descubra al compositor’.
El cuarteto acompañante en este álbum está firmado por Heinrich Kaminski (1886-1946), un místico católico de ideales brucknerianos y tonalidad a medio camino entre Strauss y Schoenberg. Prohibidas por los nazis debido a su ascendencia judía, sus obras nunca han salido del anonimato. El Cuarteto en Fa mayor, fechado en 1913, carece de especial atractivo.
Norman Lebrecht
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