Georg Friedrich Haas: “El éxito no es una categoría artística”

Uno de los compositores más influyentes de la época presente, Georg Friedrich Haas (Graz, 1953) lleva días preparando con la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE) y con miembros invitados del Klangforum Wien su obra in vain (2000). Estas sesiones de ensayos y aprendizaje desembocan hoy en la presentación de la pieza en concierto, en el Auditorio Nacional de Música (Madrid), dentro de la temporada del Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) y el domingo, en el Teatro López de Ayala de Badajoz en coproducción con la Sociedad Filarmónica de Badajoz. Haas escribió in vain como una reacción directa ante el ascenso al poder en Austria del partido ultraderechista que lideró Jörg Haider, el FPÖ. Desde su estreno ha sido presentada en salas de todo el mundo y se ha convertido en una pieza referente de la música del siglo XXI.
¿Imaginaba que se convertiría en una de sus obras más interpretadas y célebres cuando la compuso?
Cuando compongo, nunca pienso en el éxito posible. El “éxito” no es una categoría artística. Simplemente doy lo mejor de mí.
El director Sir Simon Rattle definió in vain como una de las primeras obras maestras del siglo XXI. ¿Hasta qué punto cree que ese reconocimiento influyó en su difusión?
Sigo muy contento con el reconocimiento de Sir Simon Rattle.
El trasfondo político de la obra continúa hoy, 25 años después de su creación, resultando inquietantemente actual. ¿Lo considera una coincidencia o, más bien, una especie de triste profecía?
Los nazis en Austria no aparecieron de repente en el año 2000. Formaban parte del sistema político desde 1950. Pero oficialmente esto se ocultaba, lo explico en mis memorias, Durch vergiftete Zeiten. En 2000 salieron a la superficie, se hicieron visibles. Y ese proceso continuó, no solo en Austria.
La ciudad de Badajoz, donde también recalará este concierto, tiene ya, gracias a su Sociedad Filarmónica, una consolidada tradición en programación de música contemporánea, pero in vain suele conectar también con públicos no especializados. ¿Dónde cree que reside esa capacidad de impacto?
Una vez más: no estoy dispuesto ni soy capaz de analizar mi “éxito”. Quizá el impacto de esta partitura sea simple: no hice concesiones.
Su música posee una dimensión teatral o física muy acusada. En in vain hay un uso expresivo de la luz y de la oscuridad. ¿Pretende situar al oyente en el centro mismo del sonido?
Soy compositor. Hago música. Cuando siento que algo es necesario, lo hago.
Su catálogo es muy amplio, y sin embargo in vain continúa programándose con frecuencia, incluso como una obra ya “canónica” de la música del siglo XXI. ¿La escucha hoy con el mismo interés que en sus primeras interpretaciones?
Sigo percibiendo esta música como bella y expresiva, aunque en los últimos 25 años he desarrollado un lenguaje musical personal muy alejado de in vain.
En estas próximas interpretaciones participarán jóvenes músicos de la Joven Orquesta Nacional de España. ¿Cuáles son los principales retos técnicos que plantea la obra?
El principal reto es la afinación. El uso de microtonos exige interpretar alturas que serían “incorrectas” en la música tradicional. Entender esos sonidos “erróneos” como los correctos es muy difícil. Además, las partes que deben tocarse en completa oscuridad son muy inusuales: cada músico debe asumir su responsabilidad dentro del organismo que constituye esta música, y memorizar estructuras complejas.
Ismael G. Cabral
(foto: Ricordi/Harald Hoffmann)


