Filipe Pinto-Ribeiro, director del Braganza ClassicFest: “Braganza ocupa una posición estratégica excelente, muy próxima a España”

Infatigable animador del panorama musical portugués, el pianista Filipe Pinto-Ribeiro desarrolla su labor desde múltiples frentes: como solista, como director y creador de festivales y como pedagogo. Fundador del Festival & Academia Verão Clássico de Lisboa, uno de los mejores en su especialidad, creó asimismo en 2006 el DSCH Schostakovich Ensemble, un grupo de música de cámara de geometría variable. En 2022, fundó el Juventus Ensemble con el objetivo de acoger y dar visibilidad a los mejores talentos emergentes del panorama musical. Hace cinco años aceptó asimismo el reto de relanzar y dirigir el Festival de Música dos Capuchos, en Almada, mientras que en Oporto dirige la temporada de conciertos Musical-Mente, en el Teatro Nacional São João, que va ya por su quinta edición. El próximo 27 de septiembre, arranca la cuarta edición de otro festival del que Pinto-Ribeiro es director, el Braganza ClassicFest, en cuya programación tiene un puesto destacado la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias.
¿Desde cuándo existe el Braganza ClassicFest, cuál ha sido su trayectoria en los últimos años?
Braganza ClassicFest fue fundado en 2021 y, desde la primera edición, emprendimos una trayectoria de gran éxito que impulsó a la ciudad de Braganza a un lugar de protagonismo en el panorama de la música clásica. En estas cuatro ediciones del Braganza ClassicFest hemos ofrecido muchos conciertos memorables, con localidades agotadas por un público entusiasta y multigeneracional, con la presencia de algunas de excelentes orquestas internacionales –Orquesta de Cámara de Viena, Orquesta de Cámara de San Petersburgo, I Solisti Veneti, Orchestre Consuelo de París, Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias…–; de grandes solistas de la escena musical mundial –Anna Samuil, Gérard Caussé, Diana Tischenko, Mario Hossen, Pascal Moraguès, Esther Hoppe, Victor Julien-Laferrière, entre otros–; así como de nombres imprescindibles del panorama nacional portugués –António Victorino d’Almeida, Pedro Caldeira Cabral, Concerto Atlântico, Sete Lágrimas…– y de algunos de los mayores talentos de las nuevas generaciones nacionales e internacionales.
¿Cuál es la filosofía artística del festival?
El Festival Internacional de Música Braganza ClassicFest tiene, en primer lugar, una misión de acceso democrático y de descentralización de la oferta de excelencia artística, fuera de los grandes centros de Lisboa y Oporto. Musicalmente, pretende abordar el vasto repertorio de cinco siglos de creación musical europea, desde el Renacimiento hasta nuestros días, con orquestas y ensembles de la más alta calidad nacional e internacional. Paralelamente a los conciertos, el Braganza ClassicFest desarrolla un eje pedagógico, promoviendo clases magistrales en el Conservatorio de Música y Danza de Braganza, impartidas por los músicos que participan en el festival, y organiza ensayos abiertos en el Teatro Municipal, dirigidos a músicos y estudiantes de la región. Otro rasgo importante del festival, desde su primera edición, es el diálogo entre Música y Patrimonio, con la realización de diversos conciertos en distintas iglesias históricas de Braganza.

¿Qué hace de Branganza una ciudad especialmente atractiva para celebrar un festival clásico?
Braganza es un icono de la historia de Portugal, una ciudad con enorme potencial de crecimiento y dinamismo. Por un lado, cuenta con una larga historia ligada a la identidad nacional y con un riquísimo patrimonio arquitectónico y natural; por otro, dispone de una serie de infraestructuras locales que permiten la realización de un gran festival internacional, como es el caso del excelente equipamiento que constituye el Teatro Municipal de Braganza, preparado para acoger espectáculos con orquestas sinfónicas y ópera, además de contar con varios hoteles y restaurantes de gran calidad. Cabe destacar también el Instituto Politécnico de Braganza, una institución pública de enseñanza superior de prestigio que cuenta con más de 10.000 estudiantes de decenas de nacionalidades. Geográficamente, Braganza ocupa una posición estratégica excelente, muy próxima a España, concretamente a Zamora y a Puebla de Sanabria, y a unos 200 km de ciudades como Oporto, Salamanca, León y Valladolid.
El festival incluye espectáculos de música sinfónica y de cámara. ¿Se han planteado alguna vez incluir también la ópera?
Sí. Ya en la primera edición presentamos la ópera María de Buenos Aires de Piazzolla/Ferrer, con la participación de músicos como el bandoneonista argentino Héctor del Curto, la cantante uruguaya Ana Karina Rossi, etc., con enorme éxito. Mi intención es incluir óperas en la programación de las próximas ediciones, abarcando las óperas de compositores portugueses del período barroco y repertorio mozartiano.
¿Cuáles son los eventos más destacados de la edición de este año?
Comienzo por los dos conciertos a cargo de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA), que regresa al Festival tras el gran éxito obtenido en 2023. Bajo la dirección de su maestro titular, Nuno Coelho, la OSPA será la protagonista del Concierto del Día Mundial de la Música, el 1 de octubre, con la Obertura de la ópera La Flauta Mágica de Mozart y la célebre Sinfonía “Heroica” de Beethoven, prosiguiendo así la integral de las sinfonías del “genio de Bonn” iniciada en la 3ª edición del Festival. A continuación, el 2 de octubre, un programa con dos obras maestras del Romanticismo musical: la Inacabada de Schubert y el Triple Concierto de Beethoven, con Esther Hoppe al violín, Christian Poltéra al violonchelo y conmigo al piano.
Una de las grandes novedades de esta edición es la descentralización de la programación en el Municipio de Braganza: el concierto inaugural tendrá lugar en la Basílica de Santo Cristo de Outeiro, monumento nacional desde 1927 y única basílica ubicada en una aldea portuguesa. El 27 de septiembre, el prestigioso ensemble Arte Minima, bajo la dirección de Pedro Sousa Silva, presentará el programa La Edad de Oro de la Polifonía Portuguesa, dedicado a compositores de los siglos XVI y XVII.

Otro momento muy esperado es el concierto del 11 de octubre de la Orquesta de Cámara Philharmonia Frankfurt, en estreno en Portugal, bajo la dirección del maestro Juri Gilbo y con el solista Vladislav Lavrik, uno de los más grandes trompetistas de la actualidad, también en estreno en nuestro país. Destaco además tres conciertos de tres ensembles con la participación de jóvenes músicos portugueses: el Ensemble L’Amoureux Empire (1º Premio de Música Barroca en el Premio Jóvenes Músicos 2024) presenta un concierto dedicado al repertorio del Barroco italiano; el Quartz Quintet, cuarteto de cuerdas con acordeón, propone un viaje de Piazzolla al siglo XXI; y, el 10 de octubre, el Juventus Ensemble revela un programa con dos obras maestras de la música de cámara: el Cuarteto “Americano” de Dvořák y el Quinteto de Schumann.
¿Cuál es el panorama actual de la música clásica en Portugal?
El panorama cultural de la música clásica en Portugal ha estado en gran transformación desde comienzos de este siglo, momento en que decidí regresar a Portugal para vivir y desarrollar mi carrera desde Lisboa, tras haber pasado casi una década fuera del país estudiando en el Conservatorio de Moscú y en Berlín. En aquel momento de regreso, sabía que había mucho por hacer para aproximar el país al nivel cultural del resto de los países europeos, dado el bajo nivel de financiación cultural, la insuficiencia de un tejido musical que cubra todo el país y la estagna grandes estructuras musicales, que se mantienen prácticamente iguales desde hace más de cincuenta años: Portugal cuenta únicamente con una casa de ópera, el Teatro Nacional São Carlos (caso único en el panorama europeo), apenas dos orquestas de dimensión sinfónica (Casa da Música y la Sinfónica Portuguesa) y una sola temporada de gran envergadura internacional (la Temporada de la Fundación Gulbenkian). Muy poco para un país de casi 900 años de historia y con más de 10 millones de habitantes, que debería invertir mucho más y mejor en su cultura.
(foto Felipe Pinto-Ribeiro: Rita Carmo)


