En recuerdo de Rosalind Elias

En recuerdo de Rosalind Elias

Tiene cierta justificación recordar a la mezzosoprano Rosalind Elias como aquella cantante que dio vida en 1958 a Erika en la Vanessa de Samuel Barber, al lado de tres fenómenos como fueron Eleanor Steber, Regina Resnik y Nicolai Gedda, que pusieron en pie tan estupenda partitura con el auxilio impagable que venía de un foso en el que se hallaba Dimitri Mitropoulos. De hecho fue uno de los grandes momentos de la carrera de la cantante norteamericana en un escenario donde fue presencia constante desde su debut en 1954, a punto de cumplir los 25 años, como Grimgerde de La Valquiria. Allí pasó de partes de apoyo, como algunas Lolas de Cavalleria rusticana al lado de Giulietta Simionato y Jussi Bjoerling o Zinka Milanov y Richard Tucker, a ser Charlotte junto al Werther de Franco Corelli. Además de ser elegida para formar parte del equipo de la siguiente ópera de Barber, Anthony and Cleopatra que inauguró en 1966 el nuevo edificio metropolitano. En 1997 aún era capaz de asumir sin problemas, codeándose con una nueva generación de colegas, Marthe del Faust de Gounod con Renée Fleming, Richard Leech y Samuel Ramey.

El sello discografico RCA le dio la oportunidad de una mayor difusión profesional al ofrecerle dos Suzuki con las Butterflys de Anna Moffo y Leontyne Price, Maddalena de Rigoletto flanqueada por Robert Merrill y Alfredo Kraus, o, ya un poco rozando sus posibilidades vocales, una Azucena de Il Trovatore con Richard Tucker. Porque, en realidad, se trataba por colorido  de una mezzo lírica aunque muy  bien timbrados y sonoros los tres registros. Fuera del Met, entre otros espacios a destacar fue en Glyndebourne Babba la Turca del Rake’s Progress stravinskiano (ideal para demostrar sus cualidades de actriz) y Carmen en Viena. Como Carmen también participó en el Liceo barcelonés en el cuádruple reparto que conmemoró en 1975 el centenario del estreno bizetiano,  turnándose con Joyce Davidson, Elena Obraztsova y Grace Bumbry, buena prueba de la consideración que merecía.

Rosalind Elias, de origen libanés,  había nacido en Lowell (Massachusetts) en 1929 y acaba de fallecer, el 2 de mayo, en Nueva York.