En los 400 años de la muerte de Francisco Soto de Langa, el más importante ‘castrato’ español

En los 400 años de la muerte de Francisco Soto de Langa, el más importante ‘castrato’ español

Tal día como hoy de hace cuatrocientos años, fallecía Francisco Soto de Langa. El nombre, seguramente, no les dirá mucho, pero lo cierto es que Soto de Langa tuvo una enorme transcendencia en la música del siglo XVI en su triple faceta de cantor, de compositor y de editor musical. Fue uno de los primeros castrati que entraron al servicio de la Capilla Sixtina. En 1558 se aprobó que los capones pudieran formar parte del coro de dicha capilla. El 27 de abril ese mismo año fue admitido el español —de Palencia— Hernando Bustamante, al que seguirían al año siguiente los italianos Pietro Palo Folignato y Girolamo Rossini. Soto de Langa llegó a la Capilla Sixtina no mucho más tarde, el 8 de junio de 1562, y en ella estuvo hasta su jubilación, casi medio siglo después, en 1611. Sirvió allí también como maestro durante cinco años.

Soto de Langa había nacido en la localidad soriana de Langa de Duero hacia 1534. Fue ordenado sacerdote en 1575. Murió en Roma el 25 de septiembre de 1619. Probablemente se inició como cantor en la Catedral de Burgo de Osma, diócesis de su ciudad natal. Ya establecido en Roma, en 1566 se incorporó al Oratorio de San Felipe Neri y, cinco años más tarde, se unió formalmente a la congregación fundada por el llamado “Apóstol de Roma”, con quien le unió una profunda amistad (a pesar de los veinte años edad que les separaban). Fue en esa etapa cuando Soto de Langa empezó a componer música. En concreto, un considerable número de laudes, género que fue particularmente cultivado en los oratorios de San Felipe Neri. Estuvo también relacionado con la fundación de la Compagnia dei musicisti di Roma, a la que otros cantores papales se negaban a pertenecer por razones que se desconocen.

Compaginando sus obligaciones como cantor de la Capilla Sixtina, estuvo, durante dos años, al servicio de la Iglesia de San Giacomo degli Spagnoli, cuya fachada posterior da a la Piazza Navona. Allí, en la Piazza Navona, a partir de 1579 la Cofradía de la Resurrección organizaba todos los años la Fiesta de Pascua, una de las celebraciones públicas de mayor esplendor durante la época de la supremacía española en Italia. Para la solemne procesión que tenía lugar antes del alba, se engalanaba la plaza con arquitecturas efímeras y escenas alegóricas, acompañadas de luminarias, fuegos artificiales y música a cargo de los mejores cantantes de la ciudad situados en palcos o en el cortejo. Miembro de la cofradía, Tomás Luis de Victoria estuvo vinculado a la procesión antes de su regreso a España en 1585. Es probable que Langa de Soto tuviera un papel destacado en algunas de estas celebraciones de la Fiesta de Pascua y que, como consecuencia de ello, estableciera contacto con Victoria.

Desde 1582 y hasta su muerte, Langa de Soto fue miembro de la Confraternita della Resurrezione di Nostro Signore Gesù Cristo, la cual le encomendó organizar las músicas para celebración del nacimiento de la primogénita de Felipe III, Ana María Mauricia de Austria, infanta de España y, posteriormente, reina consorte de Francia por su matrimonio con Luis XIII (es decir, fue la madre de Luis XIV, el Rey Sol).

Soto de Langa fue célebre como cantor y sus actuaciones atrajeron a grandes multitudes. Pietro della Valle lo elogió encendidamente en su Discorso. Sus obras (entre las que destacan cuatro libros de laudi spirituali) fueron editadas en gran parte por él mismo, aunque es difícil saber con exactitud el número de obras que compuso en realidad, pues posible que algunas de las que se le atribuyen no sean suyas.