El severo diario pianístico de Georg Kröll

KRÖLL:
Tagebuch. Thibaut Surugue, piano. NEOS (1CD)
Tagebuch hace referencia a un diario y, como todo diario, este es necesariamente desordenado, está lleno de recuerdos importantes, también de anécdotas intrascendentes, se celebra el pasado y se rememora a los amigos, presentes y ausentes. El compositor alemán Georg Kröll (1934) lleva enriqueciéndolo desde 1987, abarca unas doscientas anotaciones en forma de pequeñas piezas y, puestas en conjunto, hablaríamos de un caudal que, en referencia temporal, se extendería por casi cinco horas.
El pianista Thibaut Surugue ha escogido 23 muestras del mismo y, cumpliendo el deseo de su autor, las presenta de forma cronológica, la más temprana es la 108, la última, la 481; así Kröll asegura que el principio estructural que rige la obra quede bien definido. Todas (no solo estas, todas las del ciclo, también las que puedan venir) parten de la serie básica de la Suite Op. 25 de Arnold Schoenberg. He aquí el meollo del asunto, este Tagebuch bascula entre el pasado y el presente pero, en esa oscilación constante, pesa más la estética de la Segunda Escuela de Viena. Pesa como una losa. El compositor se aferra a una idea conceptual de la que legítimamente no se libera, se imbrica con ella como queriendo reivindicarse como un epígono fidelísimo del autor de Moses und Aron.
En las notas del álbum se explicita la gran amistad entre Kröll y otro paladín de las brevedades, György Kurtág. Esta música se mira en los cuadernos de Játékok del maestro húngaro, y son varios los episodios que a él se le dedican. Sin embargo, Kröll emplea otra horma, ni rastro aquí de humor, no hay chispas de ironía ni encantamientos infantiles. Papá Schoenberg escruta con mirada severa cada nuevo capítulo, no dejando que se esboce una sola sonrisa de relajo. Surugue recorre con atención y gusto este libro lleno de saltos interválicos, cromatismo encendido, repeticiones alambicadas. La estructura con sangre entra.
Ismael G. Cabral


