El Scarlatti ‘cantabile’ de Tatjana Vorobjova

SCARLATTI, D.:
Sonatas. Tatjana Vorobjova, clave. MDG 921 2252-6 (1 CD)
Lo escribió John Mainwaring en su pionera biografía de Haendel (1760) y la anécdota, desde entonces, se ha repetido hasta la saciedad. En un duelo musical que enfrentó a Haendel y Domenico Scarlatti, allá por 1707 en Roma, el sajón habría dominado en el órgano, mientras que el napolitano habría sido netamente superior en el clave. Puede que la anécdota fuera mera invención de Mainwaring, recogiendo la imagen de Scarlatti dominante en Europa, sobre todo en Inglaterra, desde la aparición en Londres de sus Essercizi per gravicembalo (1738). El paso del tiempo, como es bien sabido, no haría sino afianzar esta idea. Los años italianos de Domenico quedaron definitivamente ensombrecidos por su inmensa obra para clave desarrollada desde que en 1719 se trasladara a Portugal como maestro de música de la infanta Bárbara de Braganza, a la que siguió en su viaje a España, primero como princesa de Asturias (1729) y luego como reina (1746).
Scarlatti es el gran maestro del clave del Setecientos —incluso de todos los tiempos— y en sus peculiares sonatas han picoteado todos los especialistas en el instrumento y muchos de los pianistas. La letona Tatjana Vorobjova presenta su personal selección, basada, como ya hiciera en otro trabajo anterior (Cembalo cantabile, 2015, en el que también se incluían obras de Scarlatti), en subrayar la dimensión melódica y amable de esta música. Siete de las dieciocho sonatas aquí recogidas llevan esa indicación —cantabile—, a veces, como matiz (K 77 y 208), mientras otras evocan aires folclóricos (K 24) y diversos aspectos técnicos (K 9 y 18), sin rehuir la dimensión polifónica (K 87, por ejemplo).
Vorobjova ofrece una interpretación sensible y expresiva, transmitiendo una grata sensación en la línea de la petición con que concluía el prefacio de aquella lejana edición londinense: “Sed felices”.
Mariano Acero Ruilópez


