El menor de los Mann

El menor de los Mann

JOHANNA MARTZY / MICHAEL MANN: Complete Deutsche Grammophon Recordings / Obras de Dvorák, Mozart, Ravel, Beethoven, Krenek, Honegger, Milhaud / Johanna Martzy (violín) /Michael Mann, viola. Diversos acompañantes / DG Eloquence

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El escritor alemán Thomas Mann proyectó una sombra tan grande sobre la cultura del siglo XX que sus seis hijos tuvieron que luchar a brazo partido para emerger con luz propia. El mayor, Klaus, un notable novelista, se suicidó a los 42 años. Su hermana Erika, con la que mantenía vínculos simbióticos, fue una mediática activista bisexual. Otra hija, Monika, se ganó la vida durante un tiempo como pianista. Elisabeth se convirtió en experta en derecho marítimo y Golo fue un historiador alemán bastante amargado.

El más joven, Michael, se encontraba en plena adolescencia cuando la familia huyó de la Alemania de Hitler. Creció en California y formó parte de la sección de cuerda de la Sinfónica de San Francisco entre 1942 y 1947. Siendo hijo de Thomas Mann, Michael aspiraba a una carrera en solitario y salió de gira como violista con música nueva escrita por compositores que conocían a su padre: Ernst Krenek, Arthur Honegger y Darius Milhaud. Cuando una enfermedad del sistema nervioso puso fin a su actividad como músico, se convirtió en profesor de literatura alemana en Berkeley. El día de Año Nuevo de 1977 fue hallado muerto, a los 56 años; se trató, al parecer, de un suicidio.

En lo más profundo de los archivos de Deutsche Grammophon, nunca antes editados en soporte digital, se encuentran los frutos de la breve carrera musical de Michael Mann. Atrapada entre el modernismo de Weimar y el consumismo americano, la sonata de Krenek no es ni una cosa ni la otra. Mann la interpretó durante una gira con la hermana de Yehudi Menuhin, Yaltah. La pieza de Honegger es un agradable tour d’horizons de sonidos contemporáneos seguros y vagamente afinados; en este caso la acompañante de Mann es la alumna de Arnold Schoenberg, Dika Newlin. Las cuatro piezas de Milhaud constituyen de forma aún más explícita un cuaderno de viaje de sillón, con cuatro títulos que corresponden a California, Wisconsin, Bruselas y París. Michael Mann las toca con máximo compromiso y un grado de concentración tal vez demasiado evidente. Una sonrisa no estaría de más. El benjamín del autor de Doktor Faustus es claramente un músico competente, aunque carece del carisma de un solista, tal vez porque, en esa familia, el padre consumió y agotó todo el protagonismo. No importa: merece la pena escuchar estas piezas y la interpretación de Mann evoca subliminalmente una década en la que lo mejor de Europa se había instalado a orillas del Pacífico.

Las grabaciones de Mann se añaden a un lanzamiento de la controvertida violinista húngara Johanna Martzy; pero ella es una historia en sí misma, de la que hablaremos en otra ocasión.