Scherzo | CRÍTICA GRABACIONES / El impacto fastuoso de Ondrej Adámek, por Ismael G. Cabral

El impacto fastuoso de Ondrej Adámek

El impacto fastuoso de Ondrej Adámek

ADÁMEK:
Follow me. Where are You? Isabelle Faust, violín. Magdalena Kozená. Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks. Dir.: Peter Rundel y Simon Rattle. BR KLASSIK 900638 (1 CD)

Se podría decir que la música de Ondrej Adámek no es para todo el mundo. Pero sería no decir nada, pues tampoco lo es la de Bach o Beethoven. En el compositor checo convive una interesante dualidad, ya que estamos ante un músico comprometido con su presente y en absoluto regresivo, hay indagación y aventura en sus propuestas, pero, a la vez, tiene un gran afán por llegar al otro lado, al receptor, por comunicar sin innecesarios enrevesamientos.

El concierto para violín Follow me (2016-17) es un formidable ejemplo. Adámek pone nada menos que a Isabelle Faust en un imposible diálogo con una orquesta que la engulle literalmente al final apartándola incluso del escenario. Primero es su violín, al máximo de vibrato, el que itera en eco sus propias frases, luego obstinadamente la orquesta amplifica los mismos motivos, los imita desvirtuándolos en una burla constante. Acaso sea un trasunto de la vida política en la que los hooligans un buen día dejan de repetir los cacareos del jefe para burlarse de él y poner a otro en su lugar. Peter Rundel dirige una obra de una fuerza ruda desbordada con simbólico linchamiento al solista.

Es Simon Rattle quien se pone al frente de la orquesta bávara para desentrañar Where are You?, con Magdalena Kozená como solista. De la coloratura más descarriada al canto popular, del vociferio con megáfono a extenuantes respiraciones, la cantante traduce este ciclo de canciones sobre temas espirituales empleando idiomas a discreción, del arameo al castellano. El tono es tan angustiante como frenético alcanzando para el oyente español un momento de descacharrante emotividad en la Saeta, con una brutal cascada de notas que generan un clima de enrarecida música cofrade. La sensación global, aunque haya alertas de una mayor convencionalidad en algunos momentos, es de un impacto fastuoso.

Ismael G. Cabral

 

(Crítica publicada en el nº 385 de SCHERZO, de junio de 2022)