El Dunedin Consort cruza el Canal de la Mancha de madrugada en un barco de pesca para eludir la cuarentena

El Dunedin Consort cruza el Canal de la Mancha de madrugada en un barco de pesca para eludir la cuarentena

El Dunedin Consort es una de las mejores agrupaciones barrocas que hay hoy día en el panorama internacional. Con sede en Edimburgo, la formación que dirige el clavecinista, organista y musicólogo John Butt acudió a Francia el pasado día 13 con intención de cumplir su compromiso de tocar en la Abadía de Lessay, Normandía, al día siguiente por la noche, en lo que suponía su primera actuación pública tras el confinamiento por la pandemia del coronavirus. Pero se encontraron con que el Gobierno de Reino Unido impuso ese día una cuarentena obligatoria de dos semanas para todos los viajeros, británicos o extranjeros, que llegaran desde Francia. La medida entraba en vigor a las 04:00 horas del día siguiente (15 de agosto) y su concierto concluía a las 22:00 horas del 14. Tenían dos opciones: cancelarlo o tocar e intentar volver como fuera a su país antes de que entrara en vigor la cuarentena.

La gerencia del grupo empezó a buscar aviones para regresar nada más acabar concierto, pero había overbooking en todos los vuelos que salían de Francia a Reino Unido. Tampoco era posible llegar a tiempo para cruzar en tren o en autobús el Eurotúnel que separa Inglaterra del continente. Fue entonces cuando afloró la imaginación que siempre ha caracterizado a Butt y al Dudedin Consort: decidieron contratar un barco de pesca para cruzar, en plena noche, el Canal de la Mancha. En cierta forma, estaban rememorando lo que hicieron las tropas británicas en Dunkerque durante la Segunda Guerra Mundial, en junio de 1940. El bote llegó a Hayling Island, en Hampshire, a las 03:50 horas, solo diez minutos antes de que la medida impuesta por Boris Johnson entrara en vigor, tras cinco largas horas de navegación por las frías aguas del Canal (con los instrumentos a bordo, por supuesto). De esta manera, evitaron tener que quedar confinados.

Jo Buckley, la directora ejecutiva del Dunedin Consort (sucedió en el cargo hace poco más de un año al violista sevillano Alfonso Leal del Ojo, después de la incorporación de este a The English Concert para desempeñar el mismo cargo), admitió, en declaraciones a la BBC, que mientras viajaban a Francia eran consciente de que podían verse atrapados por una eventual cuarentena, pero “después de cuatro meses encerrados, los músicos estaban desesperados por volver a tocar juntos”.

“Si hubiéramos cancelado el concierto —añadió—, la organización habría perdido muchos miles de libras. Por eso decidimos tocar. Es prácticamente imposible planificar la actividad de un grupo como el nuestro en medio de un escenario en el que las reglas están cambiando constantemente”.

“Como músicos autónomos que somos, nos hemos visto muy afectados económicamente por el encierro. La posibilidad de pasar una cuarentena habría supuesto otro grave problema, porque tenemos previsto tocar en el Festival de Edimburgo, así que debíamos volver a casa a tiempo fuera como fuera”, indicó.

“Buscamos transbordadores, el Eurotúnel, vuelos regulares e, incluso, pensamos en fletar un jet privado, pero no había ningún medio de salir de Francia y de llegar a casa antes del toque de cuarentena. Así que optamos por fletar un barco de pesca”, dijo.

Nada más acabar el concierto, los trece miembros del grupo cogieron un autobús y partieron a Cherburgo, donde les esperaba el Valkyrie, un barco de pesca. Salieron del puerto francés poco antes de la media noche (hora francesa) y llegaron milagrosamente a tiempo a Reino Unido para eludir la cuarentena. “Fue un viaje encantador. El barco era cómodo y la noche estaba tranquila, por lo que la travesía resultó bastante tranquila. Incluso pudimos dormir un par de horas en el barco, a pesar de la emoción que nos embargaba a todos”, explicó Buckley.

Tras arribar a Hampshire, los músicos se trasladaron a Londres en un minibús y, desde allí, regresaron a sus casas.