Scherzo | El Cuarteto Diotima encumbra el ‘Proyecto Conrado’

El Cuarteto Diotima encumbra el ‘Proyecto Conrado’ de la Fundación Juan March

El Cuarteto Diotima encumbra el ‘Proyecto Conrado’ de la Fundación Juan March

“No es fácil penetrar en la producción camerística del maestro debido a su radical desorganización en la catalogación de sus obras, lo que exigiría, sin duda, una investigación más profunda”. Lo dice el hijo de Conrado del Campo (1878-1953) en la inédita Biografía apasionada de su padre. Un compositor poco meticuloso con sus papeles, pero cuyo arrebato creativo y personal mundo sonoro ha llevado a la Fundación Juan March a impulsar el “Proyecto Conrado”, del que MarchVivo acaba de lanzar un asombroso primer resultado discográfico protagonizado por el Cuarteto Diotima.

Hablamos de la interpretación pública, grabación sonora y edición musical, en los próximos ocho años, de los catorce cuartetos de cuerda numerados por Conrado del Campo, entre 1903 y 1952. De ellos, uno se ha perdido (el Segundo, de 1906) y otro se ha conservado incompleto (el Tercero, de 1907-08). Pero el proyecto también incluye tres composiciones cuartetísticas, fechadas en torno a 1938, y relacionadas con los “Viernes de Milanés”, el oasis camerístico que instauró el diplomático inglés John H. Milanés, durante la Guerra Civil, en la embajada británica de Madrid: el Cuarteto en do con narrador, Cuarteto con canto “Patrón de modas. Humorada Sonora” y el Intermezzo-Scherzo sobre el apellido Mi-la-nés.

Aparte de estas tres obras, el “Proyecto Conrado” se divide claramente en dos etapas. Sus ocho primeros cuartetos fueron redactados, entre 1903 y 1913, tras finalizar su formación y trabajar como violista del Cuarteto Francés, mientras los seis últimos están fechados en la década final de su vida, a partir de 1942. En esa primera etapa, Del Campo desarrolló su visión de la música de cámara como comentario lírico inspirado por creaciones románticas del pintor Mariano Fortuny y de los poetas José Zorrilla y Gustavo Adolfo Bécquer. Pero también elaboró un lenguaje netamente centroeuropeo que puebla de cromatismos y donde elabora pequeños motivos en profusas construcciones contrapuntísticas.

Esa personalidad sonora desconcierta según avanzan los minutos del Cuarteto núm. 3, del que tan sólo conservamos los dos primeros movimientos completos. Se trata de una riquísima partitura hasta ahora desconocida, escrita entre 1907 y 1908, que los integrantes del Diotima colocan al lado de composiciones coetáneas de Max Reger y del joven Arnold Schönberg. El estilo apasionado, espontáneo e idiomático del conjunto francés eleva estos densos e inspirados treinta minutos del compositor madrileño.

Pero la sorpresa se torna en admiración, en el núm. 5, de 1908, subtitulado “Caprichos románticos”, pues el exquisito relato sonoro de los Diotima funciona incluso por encima de las sugerencias programáticas de las Rimas de Bécquer. Es la partitura camerística más conocida del compositor madrileño, que se publicó acortada a cuatro movimientos en 1924. Así la grabaron los británicos del Brodsky Quartet, en 1996. Una interpretación ágil y somera, ahora superada por los Diotima que recuperan la versión original en seis movimientos de la obra, a partir de la edición de Garazi Echeandia, que publicará la Fundación Juan March, en colaboración con la Sociedad Española de Musicología y la Fundación SGAE, dentro de la integral cuartetística conradiana. Doce minutos adicionales que incluyen una evocadora siciliana y un contraste pastoral previo al extenso finale cíclico de la obra.

El “Proyecto Conrado”, que arrancó en febrero de 2021, con el Cuarteto Bretón tocando el Cuarteto núm. 1 “Oriental”(1903) y el núm. 4 “El Cristo de la Vega” (1907), y ha proseguido el pasado abril con este asombroso concierto grabado del Cuarteto Diotima, continuará en febrero de 2023. Será el turno del núm. 6 “Asturiano” (1909) y de la revisión de 1951 del núm. 7 (1911) con el Cuarteto Gerhard. Seguiremos expectantes.

Pablo L. Rodríguez