El Concierto de Año Nuevo 2026: Qué veremos y alguna que otra curiosidad

Los espectadores “in situ”, a tomarlo con calma
El más famoso y difundido concierto del planeta (aunque no el más apreciado por los melómanos conspicuos, muchos de los cuales consumen bastante energía echando pestes del evento) empezará este año bajo el signo, bastante deprimente, de los tiempos que corren. Quien abra la web de la Filarmónica de Viena encontrará, para empezar, el siguiente anuncio (aclaración: como es bien sabido, aunque el evento más popular es el del 1 de enero, el concierto se ofrece tres veces, las otras dos son el 30 y el 31 de diciembre, siempre con idénticos protagonistas y programa):
“Debido al refuerzo de las medidas de seguridad, se utilizarán escáneres corporales en el concierto del 30 de diciembre y en los conciertos de Nochevieja y Año Nuevo, el 31 de diciembre y el 1 de enero, respectivamente. El 1 de enero, el escaneo de las entradas personalizadas y la verificación de la identificación con fotografía en la entrada del Musikverein pueden provocar tiempos de espera adicionales. Le rogamos que prevea tiempo suficiente para el acceso y que llegue temprano, a partir de las 9:15 h.”
Como diría un castizo: así está el patio.
El programa – Primera parte
Aunque en la mayor parte de los conciertos de los últimos años se incluían 8-9 piezas que eran primicia en el concierto de año nuevo, de las 15 que en total se interpretan (sin incluir las propinas), en el de este año las novedades se reducen a 5 (seis, si incluimos la primera propina, que también es novedad), algo inevitable si se tiene en cuenta que, con el paso de los años, la lista de piezas no interpretadas de este repertorio va, lógicamente, mermando.
La primera parte se iniciará con la Obertura de la opereta Indigo y los cuarenta ladrones, que Johann Strauss hijo compuso sobre un libreto alemán de Maximilian Steiner basado en el famoso cuento Alí Babá y los cuarenta ladrones. No se por qué me resulta familiar la temática, miren por dónde.
Inmediatamente llega la primera novedad: el vals Donausagen op 446 de Carl Michael Ziehrer, compositor del que hemos escuchado varias piezas de notable encanto en algunos de los conciertos de los últimos años. Fue estrenado en 1893 en el marco del llamado “Baile de la ciudad de Viena”, en el salón de fiestas del ayuntamiento de la capital austriaca.
Inmediatamente llega la segunda novedad, el Galop Malapou op 148 de Joseph Lanner (músico que también figura con asiduidad en estos conciertos), una animada y breve pieza cuyo título procede, según cuenta el Dr. Otto Biba (director de los archivos de la Sociedad de Amigos de la Música de Viena), de la remota localidad de Malabou, en Nueva Caledonia. La pieza, para los curiosos, está incluida en el disco titulado Walzer Revolution que el incansable indagador que era Nikolaus Harnoncourt grabó con el Concentus Musicus de Viena.
No hay dos sin tres. La tercera novedad es la polca rápida Brausteufelchen op 154 de Eduard Strauss. Peter Kemp, de la Sociedad Johann Strauss de Gran Bretaña, señala que la obra pasó inexplicablemente inadvertida tras su estreno en enero de 1872, y no sería publicada hasta cinco años después.
Las dos últimas obras de la primera parte son algo más conocidas, sobre todo la primera, la Fledermaus-Quadrille op 363 de Johann Strauss hijo, una pieza en seis movimientos cortos e interconectados basada en motivos muy conocidos de su más conocida opereta, Die Fledermaus (El Murciélago). Se cierra la primera parte con otra breve y simpática pieza de Johann Strauss padre, el Galop titulado El Carnaval en París op 100, estrenado en la capital francesa durante una gira del compositor con su orquesta. La obra figura también en el mencionado disco de Harnoncourt, Walzer revolution, y ya apareció en el Concierto de año nuevo del año 2010 que dirigió Georges Prêtre.
El documental en el descanso
Durante el descanso, la ORF nos ofrece un documental, con intervenciones camerísticas de los músicos de la Filarmónica de Viena. El de este año, dirigido por Alex Wieser, estará dedicado al 250 aniversario del Museo Albertina, bajo el título “La magia del arte – 250 años de la Albertina”, con un recorrido por el museo y su rica colección, aderezado con interpretaciones de los músicos de la Filarmónica de Viena.
El programa – Segunda Parte
La segunda parte suele ser clásicamente más larga, y lo es también esta vez: nueve obras, sin contar las propinas. Abre el fuego la Obertura de la opereta “La bella Galatea” de Franz von Suppè, que ha figurado bastante en estos conciertos, especialmente en las épocas de Willy Boskovsky y Lorin Maazel. Sigue después la cuarta novedad del concierto, y primera de las dos firmadas por mujeres: la amable y elegante Polka-mazurca “Sirenen Lieder” op 13 de Josefine Weinlich (1848 – 1887), compositora, directora, pianista y violinista austríaca, fundadora de la primera orquesta femenina europea, que escucharemos en el arreglo orquestal de Wolfgang Dörner. La tercera obra no es una novedad… pero como si lo fuera, porque el vals Frauenwürde op 277 de Josef Strauss no aparece en los atriles del concierto de año nuevo desde que, en 1951 lo puso… quien fundó el evento, Clemens Krauss. Debía tener especial cariño a la pieza, porque ya la había incluido en el primer concierto de año nuevo, en 1941, y lo interpretaría también en el Festival de Salzburgo, el 22 de agosto de 1943.
Nuevamente de Johann padre a Johann hijo, para la Polca francesa “Diplomaten” op 448, derivada de los actos I y II de la opereta Fürstin Ninetta en la que un diplomático, el barón Mörsgurg, demuestra la legitimidad de la descendencia de la protagonista. Obra que figuró en los atriles de conciertos de año nuevo dirigidos por Muti (1993) y Mariss Jansons (2006). Después, última novedad del programa convencional, y segunda y más aireada de las femeninas: el Vals del Arco iris, de la compositora estadounidense Florence Price (1887-1953), una composición que, sin salirse del canon del vals, no esconde las raíces americanas de su autora. Escrito originalmente para piano, escucharemos el arreglo orquestal debido, como antes con Weinlich, a Wolfgang Dörner.
Otro autor que ha aparecido en los conciertos de los últimos años ha sido el danés Hans Christian Lumbye, de quien escucharemos el Københavns Jernbane-Damp-Galop (Galop del Ferrocarril de Vapor de Copenhague), cabe suponer que con sus silbatos, sirenas y la alusión rítmica y sonora a la locomotora de vapor.
Johann Strauss hijo es el autor de las que probablemente son las dos páginas más conocidas (insisto, propinas aparte) de las incluidas hoy: el bellísimo Vals “Rosas del Sur” op 388 y la Marcha Egipcia op 335. El primero, escrito en 1880, sobre motivos de la opereta Das Spitzentuch der Königin (El pañuelo de encaje de la Reina), y la segunda, escrita para la inauguración del Canal de Suez en 1869. Ambas han aparecido con asiduidad en los conciertos. E
l concierto se cierra con el Vals Friedenspalmen (Vals de las palmeras de la paz) op 207 de Josef Strauss, escrito tras el acuerdo de paz de 1866, en un momento de convulsión en el país tras la derrota ante Prusia. Daniel Barenboim ya puso este vals, con su tinte de melancolía, en su concierto de año nuevo del 2014, la primera vez que la obra aparecía en el evento.
Como diría el añorado Pérez de Arteaga, y ahora Martín Llade, hasta los guardias forestales de Nueva Caledonia saben que la cosa no acaba ahí. La propina de este año, antes de los archiconocidos Danubio Azúl y Marcha Radetzky, será Circus, op 110, de Philipp Fahrbach Jr (1843 – 1894), sexta y última novedad del programa, una breve y animada polca rápida de este director y compositor austriaco, que empezó su carrera como director de banda militar. La música, ya lo imaginan, está muy en la línea de la de los Strauss.
El director
Debuta en este evento el canadiense Yannick Nézet-Séguin (Montreal, 1975), pero, como es habitual desde que el concierto se fundó, no lo hace de buenas a primeras. YNS ha dirigido a los vieneses en 34 ocasiones desde que debutó con ellos en 2010 en la Semana Mozart de Salzburgo. Y sí, además de gozar del aprecio de la orquesta, obviamente ha contado con otro ingrediente a favor: es embajador de marca de Rolex, el patrocinador del concierto. Maestro indudablemente implicado y con oficio (actualmente titular del Metropolitan y de la Orquesta de Filadelfia), el menudo director canadiense emplea maneras fogosas, generalmente claras, que construyen con más corrección que inspiración, o al menos esa es la impresión que el firmante tiene tras haberle escuchado otros repertorios. Tiende a los tempi rápidos, y ya veremos si eso aparece también en esta ocasión.
El ballet
Los miembros del ballet de la Ópera Estatal de Viena bailarán dos de las obras, ambas de Johann Strauss II: el vals Rosas del Sur, en el Museo de Artes Aplicadas de Viena, y la Polca de los diplomáticos, en algunas localizaciones del imponente palacio Hofburg. Albert Kriemler ha diseñado el vestuario para la coreografía que podremos ver, debida a John Neumeier, cuando en 2026 se cumplen justamente 20 años de colaboración entre ambos artistas.
Otras curiosidades
Los interesados pueden bucear en la página de Instagram de la Filarmónica de Viena, donde encontrarán, por ejemplo, pequeños videos donde el bibliotecario de la orquesta, Florian Wieninger, y el musicólogo Andreas Lindner, explican el trabajo que hay tras la edición, impresión y encuadernación (labor efectuada por Thomas Einsendle) de la partitura (en dos tomos, uno para cada parte), que luego envían al director (que a su vez los muestra en otro vídeo).
Rafael Ortega Basagoiti


