Dubois y Raës descubren las canciones de Dupont


DUPONT:
Canciones completas. Cyrille Dubois, tenor. Tristan Raës, piano. APARTÉ (1 CD)
El 2 de agosto de 1914 Alemania declaraba la guerra a Francia. El día anterior había muerto en Le Vésinet, diríamos que sin pena ni gloria, Gabriel Dupont, nacido treinta y ocho años antes en Caen. No era buen día para que los periódicos se ocuparan de él y la posteridad tampoco se ha decidido a darle una merecida oportunidad.
Pero he aquí que, más de un siglo después, y tras hacer lo propio con Fauré, las Boulanger y Beydts, Cyrille Dubois y Tristan Raës nos proponen una grabación con todas las canciones que escribiera Dupont —fechadas entre 1901 y 1912— que se revela como un elemento nada desdeñable —uno diría que fundamental— para comprender toda la realidad estética de ese momento crucial que vive la música francesa cuando él desaparece.
Discípulo de Massenet —también de Vierne y de Widor—, aquel se diluye para dar paso a la mucho más sólida huella de Fauré, como no podía ser de otra manera, pero sin que se pierda nunca de vista el paralelo con un Claude Debussy al que no sigue a pies juntillas pero del que, por momentos, aparece como complemento perfecto.
Las canciones de Dupont revelan un genio muy especial para fusionar adecuadamente música y textos. Unos textos que le sirven para escribir piezas maestras como Sérénade à Ninon, sobre Musset, o atreverse triunfante nada menos que con La pluie, Mandoline o Chanson d’automne de Verlaine o Les Effarés u Ophélie de Rimbaud. Su buena formación y su poso en el romanticismo, aquí curiosamente un tanto germanizante —Schubert, Loewe— lo advertimos en dos baladas, magníficamente construidas en su devenir dramático, sobre poemas de Vanor.
Una vez más hay que insistir en la enorme categoría de Cyrille Dubois a la hora de abordar este repertorio, cantado con una solvencia técnica, una inteligencia y una expresividad excepcionales que muestran estas músicas en su punto ideal. Le acompaña, mucho más que eso una vez más, ese pianista formidable que es Tristan Raës.
Luis Suñén


