Dos compositores olvidados

Dos compositores olvidados

Samuil Feinberg/ Hans Winterberg: The Lost Works / Nina Pissareva Zymbalist, violín; Christophe Sirodeau, piano / MELISM MLSCD011

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La única conexión entre estos dos compositores es la última sílaba de sus nombres y su condición de víctimas. Ambos fueron silenciados por motivos políticos, y ninguno ha obtenido posteriormente el debido reconocimiento.

Criado en la cosmopolita Odessa, Samuil Feinberg (1890-1962) fue licenciado en la primera guerra mundial por invalidez y se estableció como profesor en el Conservatorio de Moscú. El estalinismo restringió su carrera como pianista y vivió una existencia de oscuridad casi total, conocido tan sólo por haber sido el primer pianista en la URSS en tocar en un recital público el Clave bien temperado de Bach.

Las tres obras de Feinberg que incluye este álbum están fechadas entre 1912 y 1919, lo que puede explicar su excesiva deuda con el pianismo de Scriabin, aunque la Sonata para violín y piano de 1912 se orienta más hacia Europa central y el idioma de Janácek y Szymanowski. Nina Pissareva Zymbalist es la sensible intérprete de esta evocadora pieza, con Christophe Sirodeau como pianista.

Tanto la Fantasía como la Suite (ambas para piano) son más abstractas y místicas, y apuntan hacia el pianismo percutivo de Bartók y Berg, lejos de los estilos rusos. Feinberg sufrió la represión en los años treinta y la persecución activa en los cuarenta. Estos pequeños destellos, interpretados por Sirodeau, nos dejan con ganas de conocer más muestras de su indudable talento. Al parecer Glenn Gould era un gran admirador de Feinberg.

La historia de Hanus Winterberg (1901-1991) es más conmovedora. Alumno de Alois Haba y de Alexander Zemlinsky en Praga, Winterberg vaciló -como Victor Ullmann- entre la atonalidad, la microtonalidad y el serialismo, sin abdicar nunca de un genuino estilo personal . Su sonata para piano de 1936 recuerda mucho a la de Ullmann, compositor que, cuando los nazis entraron en Praga, fue enviado a Terezin y finalmente a Auschwitz. Winterberg ingresaría en Terezin en enero de 1945, escribiendo más tarde una Suite 1945 con el nombre del campo de concentración entre paréntesis. La obra exhibe sorprendentes afinidades con la suite para piano de Karl Amadeus Hartmann sobre Dachau, un fatigoso avance del piano hacia un futuro muy poco prometedor.

Winterberg se trasladó a Alemania en 1947, se casó tres veces y nunca llegó a consolidar su carrera profesional; su música desapareció en un archivo bávaro y ha permanecido oculta hasta hace poco, cuando, tras un prolongado proceso judicial, su hijo logró recuperarla. Por lo que podemos apreciar en la buena interpretación de Sirodeau, sus obras mercerían una mayor difusión.