Dos compositores afroamericanos

Dos compositores afroamericanos

DAWSON / KAY: Negro Folk Symphony. Fantasy Variation. Umbrian Scene / Orquesta Sinfónica de la Radio de Viena / Director: Arthur Fagen / NAXOS 8.559870 (1 CD)

Muy interesante el disco que Naxos dedica a dos compositores afroamericanos, William Levi Dawson (1899-1990) y Ulysses Simpson Kay (1917-1995) en un nuevo capítulo de esa su serie American Classics que tiene como principal virtud la ampliación del panorama de la música escrita en Estados Unidos durante los últimos cien años. De Alabama el primero, de Arizona el segundo, los dos han simultaneado la composición con la enseñanza y formarían entre los compositores de su generación que contribuyeron a la variedad de propuestas del modernismo musical norteamericano. La Negro Folk Symphony de Dawson —escrita entre 1932 y 1934 y revisada en 1952— fue estrenada por La Orquesta de Filadelfia dirigida por Stokowski, quien la grabara en su día con la American Symphony Orchestra (MCA). Se trata de una pieza de enorme eficacia expresiva, basada en espirituales negros cuyo desarrollo temático o su cita puntual, siempre bien medida, sustituyera a una estructura más formal basada, por ejemplo, en las normas de la forma sonata. Es en la variación donde hallaríamos la pericia más aparentemente característica de Dawson, dominador del oficio, orquestador sobresaliente y sabedor de que hay un punto en el que la exigencia se remansa en la comunicación con el oyente y este añade su satisfacción a la brillantez de los resultados. Dicho todo ello como un elogio.

Las maneras de Ulysses Simpson Kay son diferentes y corresponden mejor a un mayor interés en la indagación sonora, en un camino diferente que tiene que ver con una consideración de la forma, por así decir, más ligada a una cierta contemporaneidad, hoy más evidente que ayer. Lo demuestra su Fantasy Variations (1963), una pieza en la que de vez en cuando aparece la sombra protectora de quien fuera uno de sus maestros, Paul Hindemith, y en la que se da la curiosa circunstancia de que el tema que origina las variaciones no aparece sino al final de la obra. Umbrian Scene, del mismo año, es una muy interesante reflexión se diría que no tanto acerca de lo que su título sugiere de estampa evocadora, sino de lo que tiene como marco de una mirada interior. Las versiones de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Viena y el neoyorquino Arthur Fagen son irreprochables, como también la toma de sonido.

Un disco como este es de los que interesan de manera natural a los que no se conforman con el menú de siempre. Hay mucho que escuchar en él y, sobre todo, es el reflejo de un capítulo de la historia de la música norteamericana en el que merece la pena seguir buscando.