Donald Trump anuncia el cierre del Kennedy Center durante dos años

Dos días después de utilizar el Kennedy Center como sede para el estreno del documental sobre su esposa Melania, el presidente norteamericano Donald Trump anunció este pasado domingo el cierre temporal de la institución artística de Washington para, según él, llevar a cabo ‘un proyecto de reconstrucción del centro’. Para realizar este anuncio, Trump aprovechó un día especialmente emblemático para la cultura y la música en Estados Unidos, el de la entrega de los premios Grammy en Los Ángeles. El centro cerrará, al parecer, el próximo 4 de julio, coincidiendo con la fiesta nacional estadounidense, por un periodo estimado de dos años. Trump afirmó en su mensaje que esta ‘reconstrucción’ permitirá a su administración transformar y recuperar lo que denominó un centro ‘exhausto, roto y deteriorado’, convirtiéndolo en ‘la mejor instalación de artes escénicas de su género’.
Lo cierto es que el Kennedy Center ya se había sometido a una importante renovación y ampliación en 2019, bajo la dirección de Deborah Rutter, por entonces presidenta de la institución, quien dimitió poco después de que Trump fuera elegido para su segundo mandato. A nadie se le escapa que este sorpresivo anuncio tiene que ver con la cadena de reacciones adversas por parte de artistas, gestores y mecenas ante el intervencionismo directo y sin complejos del centro por parte de la administración Trump desde el comienzo de su segunda legislatura. Desde sus primeros días en el cargo, Trump se propuso remodelar la institución a su imagen y semejanza, pero en ningún caso se había hablado de que esta ‘reconversión’ implicaría una decisión tan drástica como el cierre total del edificio.
La última de estas reacciones adversas ha sido la decisión del compositor Philip Glass de retirar el estreno de su Sinfonía n.15, dedicada a Abraham Lincoln, que estaba previsto que la National Symphony Orchestra, dirigida por su titular, el maestro italiano Gianandrea Noseda, realizase en el mes de junio. Unas semanas antes, la soprano Renée Fleming había cancelado sus próximas intervenciones en el centro. A principios de año, la Ópera Nacional de Washingto, cuya sede era precisamente el Kennedy Center, anunció que cancelaba sus vínculos con la institución, y se ponía a buscar una nueva sede.
Trump no ha hecho ninguna mención en sus redes sociales de estas reacciones, que se suman a panoramas desoladores en cuanto a disminución de público y retirada de algunos de los más importantes mecenas que contribuían a la sostenibilidad económica del centro. El propio personal del Kennedy Center ha sufrido una profunda transformación desde que Trump ocupó de nuevo la Casa Blanca, ya que numerosos empleados, muchos de cuales llevaban vinculados al centro desde hace décadas, han sido despedidos o han presentado su dimisión. La transformación de la institución ha afectado incluso a su propio nombre, que ahora incluye el del propio Trump antes que el del presidente asesinado en 1963.


