MADRID / De Madrid, al cielo, por Daniel Quirós

MADRID / De Madrid, al cielo, por Daniel Quirós

Madrid. Iglesia de San Millán y San Clemente. 27-I-2019. Machaut, Misa de Notre Dame. Ensemble Timpanum.

Daniel Quirós Rosado

E

l Ensemble Timpanum, con apenas un año y medio de vida, formado por Enrique Pastor al triplum, Alejandro Gómez al motetus, Helio Islán y Pablo Cantalapiedra alternándose el tenor y el contratenor, no dudó en afrontar uno de los repertorios medievales más complejos que se conocen. Lo hicieron con aplomo y serenidad, cualidades más que necesarias para tal empresa, en un recinto que permite a las más exiguas formaciones vocales proyectar su instrumento por todos los rincones de su planta de cruz griega.

La coordinación era un requisito indispensable, al igual que la dicción, para comprender las innumerables líneas melismáticas que comprenden este opus magnum que sirve como piedra filosofal del Ars Nova y de la música ulterior. Y así lo lograron estos cuatro cantores, que también hicieron una gran labor de investigación y estudio historicista tomando como referencia la copia más moderna de la pieza, correspondiente al manuscrito “Machaut A”, de entre 1372 y 1377.

Pero ese trabajo de recopilación no se quedó en el Ordinario de la Misa sino que se aprovechó la ocasión para completarlo con una selección de piezas marianas que conformaron los cantos de un Propio improvisado según las reglas establecidas en la época.

Otro de los puntos clave durante el concierto se pudo sentir más que escuchar. Si bien en el Ars Nova y en todos los géneros anteriores no se aprecia ninguna intención por parte de los compositores para emocionar o plasmar la letra en la música, en esta interpretación sí se pudo entender ese primer germen que Machaut depositó en su manuscrito con el desgarrador Ex Maria Virgine del Credo. No todas las agrupaciones consiguen realzar ese preciso instante como se requiere pero Ensemble Timpanum, sin duda alguna, tiene muy interiorizada esta maravilla musical medieval. Y quizás por ello se atrevieron a sorprender a los asistentes con el rondeau a 4 Rose, liz, printemps, verdure en forma de bis final, para redondear una noche que deja un resultado bien claro: con este tipo de agrupaciones y repertorio cada vez tiene más sentido decir la frase “De Madrid, al cielo”.