Cristian Măcelaru: “Enescu es un héroe personal”

Los International Classical Music Awards (ICMA) anunciaron su palmarés de 2025 el pasado 14 de enero. El director Cristian Măcelaru y la Orquesta Nacional de Francia fueron galardonados con el premio en la categoría de Música Sinfónica por su lectura de las dos Rapsodias rumanas y las tres primeras sinfonías de George Enescu, registradas por el sello Deutsche Grammophon. Cristina Comandașu, de Radio Rumania Muzical, ha tenido la oportunidad de conversar con él.
¿Qué significa este premio para usted? ¿Cómo se ha sentido al recibirlo?
Ante todo, me hace muy feliz haber tenido la oportunidad de grabar este álbum dedicado a la música de Enescu, que he amado toda la vida. Siempre he querido darle mayor visibilidad, y estas grabaciones son el inicio de un proyecto para darle a conocer más. Me alegra mucho que la iniciativa reciba tanta atención: este premio no sólo reconoce nuestro duro trabajo, sino también la increíble calidad de la obra de Enescu. Viendo el reconocimiento del esfuerzo puesto en el proyecto, quiero compartir con el mundo el regalo que es su música a través de estas grabaciones. Es algo maravilloso y estoy profundamente agradecido por el honor que representa este premio; significa mucho para mí.
¿Qué otras reacciones a nivel internacional ha recibido su álbum?
He recibido comentarios y opiniones de personas de todo el mundo. Fui galardonado en Francia con los premios a Álbum del Año en los Choc de Classica Awards y el Diapason d’Or. Esta grabación ha despertado un gran interés a nivel mundial. Cada vez me adentro más en la música de Enescu, y me doy cuenta de que muchas personas la están descubriendo ahora por primera vez. Precisamente, este es el propósito del disco: presentar al mundo la belleza de una música que ha permanecido prácticamente desconocida fuera de Rumanía durante los últimos 100 años. Fuera de Europa no se le ha prestado mucha atención a la obra de Enescu, más allá de su Primera Rapsodia. Sus sinfonías demuestran la madurez del compositor, tienen una gran importancia en la historia de la música y, además, son de una belleza extraordinaria.
¿Cuándo surgió la idea de grabar la obra de Enescu y cómo se estableció la colaboración con Deutsche Grammophon?
Todo comenzó durante las negociaciones para mi nombramiento como director musical de la Orquesta Nacional de Francia en 2019. En esas conversaciones, expresé que mi principal deseo era asumir este desafío junto a la orquesta, ya que requeriría un esfuerzo significativo por ambas partes. Acepté el cargo con la condición de que emprendiéramos este proyecto juntos. También hablamos de mi visión del proyecto a largo plazo, y expresé mi interés en colaborar con Deutsche Grammophon para realizar estas grabaciones a modo de legado, por un lado, de mi trabajo conjunto con la orquesta, y por otro, de la música de Enescu. Así, en 2019 nos pusimos en contacto con el sello alemán. Logramos convencerlos, ya que hasta ese momento no habían incluido a Enescu en su catálogo, y en 2021, comenzamos a grabar. Con el proyecto en marcha, contacté al Museo George Enescu y al Ministerio de Cultura de Rumanía para acceder a los manuscritos, lo que me permitió corregir los innumerables errores en las partituras editadas y mantenernos fieles a las versiones originales.
Entonces, ¿usted ha tomado los manuscritos del Museo Enescu y los ha editado para publicarlos?
Exactamente. Dado que la música de Enescu solo se ha publicado una vez —lo cual es llamativo—, he trabajado revisando los manuscritos junto con la editorial rumana Grafoart. Normalmente, los compositores pasan por varias ediciones para revisar y corregir muchos detalles, pero esto no ocurrió con Enescu. Por eso, volver a sus manuscritos, claros y precisos, aunque algunos bastante deteriorados, ha sido de gran importancia para el proyecto. Hemos corregido todo, preparando una nueva edición, legible y bien organizada, y creo que este esfuerzo, junto con el apoyo de Grafoart, ha valido la pena. Espero que los futuros intérpretes de la música de Enescu ahora tengan una versión más actualizada y mejorada.
Ha hecho un verdadero trabajo de “detective”, especialmente teniendo en cuenta que este año se cumple el 70º aniversario del fallecimiento de Enescu. ¿Cuándo podemos esperar la publicación de estas nuevas ediciones?
La decisión dependerá de las personas que están gestionando el proceso. No puedo dar una fecha precisa, pero, por supuesto, mantenemos la idea de visibilizar la música de Enescu de una manera que facilite su interpretación. Muchas personas que conocen y quieren interpretar las obras de Enescu descubren que las partituras no existen o son de mala calidad. De aquí, nuestra apuesta por hacer la música de Enescu más accesible. Estamos a punto de lograrlo…
¿Por qué es importante para usted que la música de Enescu sea interpretada por la Orquesta Nacional de Francia? ¿Guarda relación con el carácter particular de su música?
Enescu estudió en París durante los últimos años de su formación, y esto tuvo un efecto indudable en su desarrollo como compositor, por los descubrimientos que hizo allí, por sus profesores, sus amistades y por todas las personas con las que colaboró a diario. En sus partituras —incluso en las Rapsodias— todo está escrito en francés: las indicaciones sobre matices, interpretación y articulación, todos los aspectos sutiles de la música. Pero no es solo el idioma; son indicaciones estrechamente vinculadas a la tradición musical francesa. Al igual que los compositores de habla alemana tienen su propio código característico, los compositores franceses también lo tienen. Mahler, que vivió en la misma época que Enescu, escribía sus indicaciones en alemán, y estas instrucciones no pueden traducirse con exactitud a otro idioma, porque expresan detalles completamente idiosincráticos. De la misma manera, Enescu escribió sus instrucciones musicales en francés.
Los gestos musicales que Enescu emplea son muy característicos de la música francesa. Cada nota en sus sinfonías tiene una indicación sobre cómo debe tocarse: usa acentos, puntos, líneas, comas, marcas de legato y portato. Una de las cosas más bellas que inventó es el parlando-rubato, que significa cantar como si se hablara. Esta notación proviene del canto folclórico rumano, y Enescu la incluye en sus partituras como una manera de capturar esa esencia. Creo que Enescu intentaba plasmar la música que escuchaba a su alrededor y la forma en que se interpretaba. Una orquesta francesa produce un sonido muy distinto al de una orquesta alemana, por ejemplo. Mientras que estas últimas tienden a tener un sonido más profundo, más pesado y homogéneo, el sonido de una agrupación francesa es más transparente, elegante y ligero. Enescu intentó capturar estas cualidades en su música.
Por todo esto, siempre he estado interesado en trabajar con una orquesta francesa como la Orquesta Nacional de Francia, cuya propia tradición le permite continuar con el legado de Enescu; creo que esta es la mejor manera de interpretar su música.
¿Cómo reaccionó la orquesta ante la música de Enescu?
Cuando introduzco esta música a una orquesta por primera vez, los músicos suelen mostrarse intimidados por su complejidad, pero después de unos días de ensayo, la comprenden y la interpretan sin problema. Y siempre me dicen lo mismo: “¡Guau, esto es increíble! ¡Esta música es absolutamente asombrosa! ¡Es tan hermosa!”. Nunca he visto a nadie que no haya disfrutado tocando una sinfonía de Enescu. Los músicos siempre responden con admiración y entusiasmo, hasta el punto de que la Orquesta Nacional de Francia ha adoptado esta música y la ha integrado completamente en su repertorio. Espero seguir interpretándola juntos en los próximos años.
Para quienes no estén familiarizados con Enescu, ¿cómo describiría su lugar en el panorama musical de su época? ¿Con quién lo compararía para ayudar a entender quién fue?
Siempre equiparo la música de Enescu con la grandeza de Mahler y la complejidad de Richard Strauss. Al mismo tiempo, su estilo se acerca mucho al de Debussy y Ravel. La música de Enescu crea un universo completamente nuevo, con armonías que recuerdan a Wagner, a quien Enescu admiraba profundamente. Aun así, la magnitud de sus obras siempre me recuerda a Mahler. Al igual que él, Enescu usa una orquesta de gran tamaño en sus sinfonías. Sus Segunda y Tercera Sinfonías duran casi una hora cada una, y a través de ellas construye un universo musical que se asemeja al mundo sinfónico mahleriano. La complejidad de la escritura de Enescu también está presente en la música de Richard Strauss de principios del siglo XX. Cada músico de la orquesta tiene una parte difícil y bella, y juntos crean un gran cuadro sonoro en el que cada uno aporta un color único. Pero todas las partes deben entender su papel dentro del conjunto, porque si no, la música se vuelve un caos: todo debe tocarse, pero nada debe sobresalir individualmente. Esto es fascinante porque, en algunos momentos, la música debe parecer sutil y etérea, como si se viera a través de una neblina. Esto es lo que diferencia a Enescu de otros compositores. Y, por supuesto, sus gestos musicales me recuerdan mucho a Debussy y Ravel, contemporáneos suyos: sus combinaciones instrumentales y su orquestación son muy parecidas.
En otra entrevista, ha mencionado que considera a Enescu como un héroe personal. Háblenos un poco sobre el poder de los valores para impulsar la sociedad.
Enescu es, sin duda, un héroe personal, tanto por la forma en que creó música como por la manera en que logró cautivar al mundo entero. Fue mencionado con gran admiración y respeto en salas de conciertos de todo el mundo, sus obras se integraron en programas interpretativos de Estados Unidos y contó con una gran presencia en numerosos periódicos, que siempre lo describieron como un genio incomparable. A pesar de este reconocimiento, Enescu se mantuvo humilde y respetuoso. No hablaba mucho ni se involucraba en política, especialmente en asuntos que no le concernían. Se centró en crear arte por encima de todo. Excepcional maestro, intérprete y compositor, sus valores son los mismos que aspiro a mantener en mi propia vida. Si bien Enescu es un icono nacional de la cultura y el arte rumanos, es fundamental comprender que fue mucho más que eso. Fue una figura a la altura de los grandes compositores de su época, incluso superior en algunos aspectos. Estos valores nos enorgullecen, y al celebrarlos, dejamos un legado real y duradero para las futuras generaciones.
Su posición de inmigrante le facilitó absorber lo mejor de cada país en el que vivió, sin abandonar sus raíces rumanas, sino enriqueciéndolas. Es un ejemplo inspirador de cómo construir un mundo más vibrante y armonioso, un ejemplo para todos. No vivimos en un mundo aislado, confinado solo a la cultura que heredamos sin expandir nuestros horizontes: vivimos en un mundo global, donde es esencial valorar las contribuciones únicas de cada uno y entrelazarlas en un hermoso tapiz de identidades y experiencias. Esta belleza compartida no solo nos permite encontrarnos a nosotros mismos en ella, sino que también nos inspira a crear algo aún más extraordinario. Las lecciones que he aprendido de Enescu son los valores que deseo asumir para mí y para mi país.
¿Qué planes tiene para continuar el proyecto?
Ahora mismo estamos en el proceso de grabar otras obras de Enescu. Las Suites orquestales, el Poema rumano, la Sinfonía concertante y otras piezas restantes. Esta serie de grabaciones esperamos completarla para 2027.
Este proyecto marcará el final de su periodo con la Orquesta Nacional de Francia, ¿qué vendrá después?
Mi relación con la orquesta sigue siendo fuerte y cercana, por lo que seguiré trabajando con ellos en diferentes proyectos. Siete años al frente de una orquesta demuestran solidez, por lo que es normal que un director musical cambie de agrupación tras un periodo como este. Las orquestas modernas ya no necesitan un director que esté con ellas todos los días enseñándoles cómo tocar. Lo que necesitan son diferentes experiencias, nuevas ideas y enfoques frescos para la interpretación. Por eso, los períodos de titularidad en la actualidad suelen durar entre 5 y 10 años. Estos siete años son solo el inicio de mi relación con la orquesta.
¿Qué nos puede contar sobre sus próximos compromisos?
No tengo nada nuevo que anunciar por ahora. En septiembre, empezaré mi puesto en Cincinnati y seguiré dos años más en París. Quizás continúe mi colaboración con la WDR Orchestra en Colonia, permitiéndome trabajar en el Festival Enescu, que es un proyecto enorme.


