CREMONA / ‘Le nozze di Teti e Peleo’ de Cavalli regresan al escenario casi cuatro siglos después

Cremona. Teatro Ponchielli. 19-VI-2026. Valentina Ferrarese, Ferran Albrich, Danilo Pastore, Matteo Straffi, Angelo Testori, Alessandro Ravasio, Jorggr Navarro Colorado, Mara Gaudenzi, Marzia Marzo, Benedetta Zanetti, Arrigo Liverani, Matteo Laconi, Giacomo Pierracci, Maximiliano Danta, Gaia Ammaturo, Alessandro Simionato, Marcello Zinzani. Dirección escénica: Petra Deidda. Orquesta y Coro Cremona Antiqua. Dirección musical: Antonio Greco. Francesco Cavalli: Le nozze di Teti e Peleo.
El Festival Monteverdi de Cremona, en su 43ª edición, lleva a cabo una iniciativa muy inteligente: incluye en su programación, en forma de dúo, la última ópera de Claudio Monteverdi, La coronación de Poppea, y Las bodas de Teti y Peleo, la primera ópera de Francesco Cavalli, que había sido alumno de Monteverdi. Se trata de la primera reposición moderna en formato escénico de este título. Si bien las dos óperas son totalmente diferentes —mientras que en la de Monteverdi resulta evidente la intención moralizante, ya que la compuso poco después de haber tomado los votos menores (1632) y haberse convertido en sacerdote—, en la de Cavalli, al tratarse de una fiesta musical, el libreto aborda temas decididamente laicos.
Aunque la ópera de Cavalli es la primera cuya partitura se ha conservado casi al completo, ha sido necesario reconstruir algunas de sus partes. En estos casos, la frontera es muy difusa entre lo que es obra del compositor y lo que corresponde a la musicóloga Angela Romagnoli, encargada de la transcripción, o al director Antonio Greco, que ha colaborado en la reconstrucción de las partes que faltaban. La interpretación de este último es muy cuidadosa y equilibrada, y revela un gran conocimiento del repertorio. Dirige al conjunto Cremona Antiqua con una sabiduría y determinación, confiriendo a los colores un brillo que convierte la partitura en un caleidoscopio sonoro.

El barroco debe sorprender, y la historia del matrimonio frustrado entre la diosa marina Tetis y el humano Peleo da pie a una escenografía imaginativa y de cuento de hadas; en definitiva, a ese teatro de las maravillas propio de la «fiesta teatral» que dialoga por contraste con el sobrio vestuario moderno.
El montaje «barroco» de Petra Deidda se desborda del escenario hacia el patio de butacas para ganar espacio escénico, pero también para involucrar al público proyectándolo sobre el escenario. Incluso la espacialidad sonora del coro contribuye a la experiencia inmersiva del espectador, desconcertado por la rica paleta de emociones y por el vestuario de cuento de hadas. Una ayuda para soportar la duración del espectáculo, que parece realmente interminable: sobre todo el tercer acto, que comienza después de las 23:00, dura 50 minutos y, además, es un recitativo infinito acompañado sin interrupción que, con dificultad, avanza hacia el final. Circunstancias atenuantes: ¡la partitura que llevaba dormida desde 1643! Por lo demás, el festival se ha ganado la fama de ser un referente de la ópera del siglo XVII, atrayendo a un público curioso, preparado e informado.
Al comienzo del espectáculo, Tetis (Valentina Ferrarese) y Peleo (Ferran Albrich) dirigen su mirada benévola y acogedora, como lo harían, respectivamente, una cariátide y un telamón que custodian una puerta barroca, puerta ideal que transporta al espectador al mundo mágico y de cuento de hadas del teatro. Los dos protagonistas, como crisálidas, salen del capullo, que ya es un envoltorio vacío. Metamorfosis del paso al mundo encantado de la ópera: ¡que comience la fiesta!
El reparto es enorme, aunque en general de buen nivel. La dicción no siempre permite comprender el texto rebuscado del libreto de Orazio Persiani. Aunque se domine el italiano del siglo XVII, cuesta seguir el hilo entre la multitud de personajes —lo que se ve agravado por los papeles dobles o triples de algunos— y los nombres «exóticos» de la mitología griega. ¿No sería una gran ayuda introducir en los subtítulos el nombre del personaje, quizá en mayúsculas, seguido de dos puntos, y continuar con el texto?
Franco Soda
(foto: Antonino Dimondo)


