Cosmos 21 homenajea, en clave de fusión, al compositor Rafael Díaz

COSMOSFUSIÓN
Obras de Rafael Díaz, Jesús Villa Rojo y Carlos Galán. Grupo Cosmos 21. Piano solo y dirección: Carlos Galán. LIQUEN RECORDS (1 CD)
Puesto que con un grupo llamado Cosmos nos encontramos hoy, podríamos decir que pasar del que fue primer compacto dedicado al ensemble madrileño en Liquen Records a este segundo volumen de su serie Infrecuentes en el sello valenciano sería cual desplazarnos, a través de un agujero negro, desde un universo trágico y oscuro, el que recorrimos en su disco Fuego en el aire, a un universo luminoso y festivo: ése al que Carlos Galán y el Grupo Cosmos 21 nos conducen ahora con Cosmosfusión, un lanzamiento que, de nuevo en Liquen Records, se centra en la música de un compositor con el que Cosmos 21 ha trabajado asiduamente, el andaluz Rafael Díaz, a cuyas obras se suman en este compacto dos piezas a modo de homenaje al propio Díaz, compuestas por Jesús Villa Rojo y Carlos Galán.
Curiosamente, la Málaga donde tuvo lugar «La Desbandá», el trágico acontecimiento histórico al que nos remitía Fuego en el aire (partitura de José Miguel Moreno Sabio), vuelve a estar presente en este segundo disco de Cosmos 21 en Liquen Records, ya sea por referencias explícitas en el texto narrado por los músicos del ensemble, ya por las influencias andaluzas que, una y otra vez, se hilvanan en las once piezas del malacitano Rafael Díaz; once partituras que conforman el grueso de este disco y lo que con más propiedad responde a un lenguaje de fusión, con sus hibridaciones entre la música contemporánea, una importante influencia de la electroacústica y estilos como el flamenco, el tango o el jazz; todos ellos, con dejes humorísticos de impronta que diría kageliana, aunque marcadamente españoles y, específicamente, meridionales.
No me han parecido, sin embargo, las piezas más inspiradas del disco aquéllas en las que ese humor está, precisamente, en primer plano, con sus diálogos un tanto tabernarios, mientras que las partituras en las que el piano goza de un mayor protagonismo (punteado por palmeos y otros dejes igualmente andaluces) sí ofrecen un mayor interés musical; en algunos casos, con ecos españolizados de John Cage por su reinvención del piano con un carácter percusivo que tan bien casa con el flamenco y sus ritmos acusadamente raciales, aquí llevados por Carlos Galán con total maestría al teclado (aunque, por la energía con la que lo toca, es todo el instrumento el que resuena en su conjunto, convocando esos ya citados ecos estilísticos).
Así pues, serán las tres piezas de Rafael Díaz que integran el ciclo Flamenco opus 15 (2023) las que considero artísticamente más sólidas de entre las del malacitano aquí reunidas, con su acusado virtuosismo, ingenio en el manejo de los intervalos y diálogo con las liturgias y ortodoxias propias de un flamenco reinventado tanto por Rafael Díaz, en su partitura, como por el propio Carlos Galán, que con su interpretación une el rigor con la fantasía y el duende imprescindible para que Flamenco opus 15 funcione como en este disco lo hace.
Dada la ya larga e intensa relación existente entre Rafael Díaz y el Grupo Cosmos 21, su fundador y director, Carlos Galán, ha querido incluir en este compacto sendos homenajes al compositor andaluz: el primero, Glosas malagueñas, del briocense Jesús Villa Rojo; el segundo, Estudio de texturas, op. 134, Música Matérica LXXIV, del propio Galán.
Las Glosas malagueñas fueron compuestas con motivo del octogésimo aniversario de Rafael Díaz, celebrado en 2023, año en el que Cosmos 21 festejó dicho cumpleaños en Málaga un concierto-homenaje en el que, entre otras, se incluyó este regalo musical de Jesús Villa Rojo (curiosamente, clarinetista, director y compositor, como el propio Díaz). Escritas para septeto instrumental, en éste se incluye el cajón flamenco, cuya presencia (solo incluido) justifica, como su ímpetu rítmico, el subtítulo de la partitura, Marcha flamenca; una marcha a la que se van sumando desde ecos folclóricos (como las coplas) hasta pinceladas de la literatura pianística española del siglo XX igualmente inspirada en la música andaluza; todo ello, en un ambiente marcadamente festivo.
Si el homenaje de Jesús Villa Rojo evocaba al Rafael Díaz más marcado por las músicas de raíz y su ascendiente mediterráneo, en Estudio de texturas, op.</em> 134, Música Matérica LXXIV Carlos Galán nos remite al Rafael Díaz más vanguardista y experimental, tanto en su dimensión de compositor, el que siguió cursos con (entre otros) Luigi Nono y Horacio Vaggione, como en la del intérprete que fundó el Taller de Música Contemporánea de la Universidad de Málaga o en la de quien sigue produciendo nuevos timbres, bien sea con el clarinete, bien en su laboratorio electroacústico, abismado a la más sutil y delicada interioridad del sonido.
Una búsqueda análoga, con un dúo de instrumentos acústicos formado por clarinete en si bemol (otro guiño a Rafael Díaz) y percusión, es la que nos propone Carlos Galán con su Música Matérica LXXIV, una de las obras más largas del disco (aunque apenas sume siete minutos de duración) y, sin duda, la más actual e interesante a nivel textural.

Basta una lectura de la página que abre esta partitura, para tomar conciencia del alto virtuosismo que en ella se exige, especialmente, al clarinete, cuyas numerosas técnicas extendidas (mordedura o percusión de la caña, emisión de fonéticos, flatterzunge, multifónicos, golpeo de llaves y un largo etcétera) se despliegan entre constantes cambios de compás y rangos dinámicos, con grupos de notas que han de ser llevados desde velocidades endiabladas propias de la escritura para instrumentos de viento de un Brian Ferneyhough hasta una serenidad reverberante que parece llegada a este Estudio de texturas, op. 134 de Luigi Nono y su canto sospeso.
Si el clarinete aporta una voz convulsamente humana a Música Matérica LXXIV, la percusión incide en la aridez de los paisajes que ese clarinete recorre, por lo que no es difícil visualizar en este dúo un retrato (con sierra malacitana al fondo) del propio Rafael Díaz en su empeño de conquistar nuevos horizontes, cumbres y perspectivas musicales, buena parte de los cuales, en lo más moderno y exploratorio, pone aquí en perspectiva Carlos Galán, con una soberbia interpretación de David Arenas, clarinete, y Luisa Muñoz, percusión.
Tanto las once partituras interpretadas en este disco por Cosmos 21 como las dos obras electroacústicas de Rafael Díaz se ofrecen en primera grabación mundial, algo que vuelve a mostrar el fino criterio de Josep Lluís Galiana como productor de Liquen Records, al mantenerse fiel a su línea de no adentrarse en repertorios ya más que trillados en el mundo de la fonografía y, por la contra, apostar por dar voz y espacio —como Liquen lleva haciendo desde el año 2016— a un buen número de compositores, intérpretes y obras musicales de nuestro patrimonio contemporáneo que todavía no habían sido llevadas al disco compacto (o a las correspondientes plataformas online que, al fin y al cabo, lo que siguen haciendo es nutrirse de ese incansable trabajo de las casas y productores discográficos: base fundamental de sus catálogos virtuales).
Las excelentes grabaciones de estas trece piezas, todas ellas con una gran definición tímbrica y una inmersiva espacialización, fueron realizadas en el Auditorio de la “Casa del Agua” de Navalperal de Pinares (Ávila), con tomas de sonido a cargo del ingeniero Pedro Baselga en diciembre de 2024 y septiembre de 2025, siendo su posterior edición y masterización realizada en los Infinity Estudios de Madrid.
Fiel a lo que en el sello valenciano es habitual, Liquen Records nos ofrece una edición muy cuidada, con un amplio libreto (bilingüe, en castellano e inglés) de treinta y una páginas a color que incluye un soberbio ensayo a cargo de Carlos Galán, además de un buen número de fotografías, las biografías de compositores e intérpretes, así como los datos técnicos de este registro. Todo ello redondea el segundo lanzamiento del Grupo Cosmos 21 en su colección Infrecuentes.
Paco Yáñez


