Conocido jazzista italiano critica las medidas sanitarias a bordo de los aviones

Conocido jazzista italiano critica las medidas sanitarias a bordo de los aviones

Tras varios meses de inactividad, se abre para los músicos la posibilidad de volver a trabajar y de ofrecer conciertos, pero las nuevas normas de seguridad sanitaria dictadas por las autoridades aeroportuarias plantean inesperados obstáculos y conflictos con los que uno no contaba. Muchos músicos suelen llevar sus instrumentos en cabina, y no por simple capricho. En primer lugar, se trata de herramientas de trabajo que no pueden extraviarse como una maleta cualquiera. En segundo lugar, por ser a menudo objetos de elevado valor económico, artístico y sentimental.

Para evitar aglomeraciones al principio y al final del viaje, el Enac [el Aena italiano] ha establecido que los viajeros no podrán subir al avión con maletas de cabina: éstas también tendrán que ir en bodega. El trompetista Paolo Fresu [en la foto], uno de los más conocidos jazzistas italianos, ha publicado en el diario La Repubblica una carta en donde critica la medida. “El Enac informó de que, por razones de seguridad relacionadas con el Covid-19, el hecho de llevar maletas de cabina para colocarlas en los compartimentos superiores puede provocar aglomeraciones. Aunque luego los viajeros estén sentados a menos de un metro de distancia y se amontonen cerca de la cinta de recogida de equipajes a la llegada”.

Sigue Fresu: “Soy músico y para ejercer mi profesión necesito mis instrumentos de trabajo. Se trata de una trompeta y de un fliscorno que me han acompañado durante cuarenta años y que están contenidos en un carrito especial que cumple con las medidas previstas por la ley de transporte aéreo. Viajan conmigo y únicamente de esa manera porque son mi prótesis, porque son frágiles y porque, si se pierden (como sucede demasiado a menudo), no puedo dar el concierto por el que estoy viajando. El mismo problema tienen obviamente todos los músicos que tocan instrumentos de viento y de cuerda, salvo el piano… Con la diferencia de que algunos de estos instrumentos, generalmente los que no pueden estar en cabina por su excesivo tamaño, están guardados en maletas especiales y a menudo, en lugar de llegar a Catania, son enviados a Cincinnati o Mumbai. […]

Se trata de instrumentos únicos, construidos especialmente para nosotros, que nos han acompañado durante años y que, como un niño, han crecido con nosotros. ¿Dejarían a un niño en la bodega de un avión?

Después de cuatro meses de cierre, el espectáculo vuelve a empezar. Estamos felices por ello y estamos ansiosos por reanudar nuestra actividad, sin olvidar que las actuaciones en vivo fueron las primeras en detenerse y las últimas en reiniciarse. Justo ahora que me estoy reapropiando de mi vida artística y profesional, no puedo moverme con mis herramientas de trabajo, al igual que muchos colegas ya fuertemente acosados por la difícil situación que estamos viviendo.”

El trompetista incide asimismo en la incongruente disparidad de medidas entre avión y tren: “En los vagones parece que las maletas de cabina pueden ser transportadas como el resto de equipajes (incluyendo un contrabajo) y me pregunto cuáles diferencias hay entre las aglomeraciones para recoger las maletas en un tren y en un avión.”

Sigue Fresu con ironía: “Desde hoy sólo pueden viajar los músicos que toquen la armónica y el flautín… Mientras tanto, nos reunimos para tomar el aperitivo y en las celebraciones de los partidos de fútbol. Nos reunimos en todas partes mientras los aeropuertos están vacíos, excepto Fiumicino y Malpensa, donde hacemos escala hacia otros destinos… Alguien ha hablado de tecnocracia sin cerebro. Yo hablaría de una idiosincrasia exasperada y, en este caso concreto, de poco conocimiento y respeto por la música y el arte.”

Aquí está la carta íntegra