COLOMBIA / Brahms, Schubert y Schumann en Bogotá

COLOMBIA / Brahms, Schubert y Schumann en Bogotá

Ricardo Visbal Sierra

El encuentro musical Bogotá es Brahms, Schubert, Schumann que se organizó en la capital colombiana tuvo una gran acogida del público. Este festival, que se centró en las figuras del romanticismo alemán, tuvo diversos eventos en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo y en diversas localidades de la ciudad. En solo cuatro días hubo más de cincuenta conciertos que resumieron la creación de estos compositores del siglo XIX.

La inauguración fue el 17 de abril con la Filarmónica de Bogotá dirigida por el director alemán Eckart Preu [en la foto], en donde se presentó un pequeño resumen de lo iba a desarrollarse durante los días del festival. Por ello, a modo de introducción, la primera noche se agotaron las entradas y los asistentes al Teatro Mayor estaban expectantes, como suele suceder en las premieres, de lo que iba a acontecer en esta velada musical. En cuanto al repertorio, se eligió la Obertura Rosamunda de Schubert, el Concierto para piano en la menor, op. 54 de Schumann interpretado por la solista francesa Lise de la Salle y la Sinfonía No. 4 en mi menor de Johannes Brahms.

Es importante destacar la excelente edición que realizó la Filarmónica de Bogotá al llevar el peso de la cuarta sinfonía de Brahms. La dirección de Preu fue poderosa, parsimoniosa y un tanto densa pero el conjunto instrumental nunca decayó ante esta solemne y voluminosa edición. Es importante destacar a los jovencísimos responsables de las trompas francesas que hicieron un trabajo importante en esta obra. Además, es importante destacar el gran sonido de las cuerdas y en este caso, de los violonchelos. La versión que se brindó del Concierto para piano de Schumann fue más ligera y la pianista francesa Lise de la Salle brindó una luminosa edición, en donde se reflejó la delicadeza del sonido, muy cristalino en todo el concierto.

También de la Salle hizo una gran interpretación del Concierto para piano en la menor Op. 7 de Clara Schumann. Este evento se llevó a cabo en la noche del jueves 18 de abril y, se puede decir, que esta pieza musical fue una de las grandes sorpresas del evento, pues pocas veces se presentan obras de esta compositora. Es importante anotar que la batuta estuvo a cargo de la directora griega Zoe Zeniodi que llevó una gran labor con la Fusión Filarmónica Juvenil, OFB. Como en el fútbol, esta agrupación se puede considerar una sección de las divisiones menores de la Filarmónica de Bogotá.

El viernes 19 de abril en el evento de la noche, la Filarmónica de Konstanz dirigida por Ari Rasilainen dirigió el Concierto para piano No. 1 en re menor de Johannes Brahms, una obra interesante por su gran envergadura y complejidad, sobre todo, en la dimensión del sonido. El pianista fue Stephen Hough del Reino Unido que logró pintar diversos matices de la partitura, logrando de este modo, momentos de gran dramatismo y también instantes de gran delicadeza. También en esta velada se presentó la Sinfonía No. 3 en mi bemol mayor Op. 97, Renana que fue muy agradable y ligera en su interpretación.

Además, de los conciertos sinfónicos hubo otros eventos en donde se interpretaron los reconocidos lieder, obras corales, música de cámara. De estos programas se puede destacar el Quinteto en la mayor Op. 114 D. 667 La Trucha de Schubert interpretado por el Cuarteto Q-Arte de Colombia. En este caso, les ayudó el contabajista Alexandr Sanko de la Filarmónica de Bogotá y el pianista Mauricio Arias. Esta obra se llevó a cabo a la incómoda hora de las diez y media de la mañana del sábado 20 de abril en el Teatro Estudio Julio Mario Santodomingo y, fue una interpretación agradable, muy amable y, sobre todo, muy cuidada por la buena conjunción de los instrumentistas.

En cuanto a las obras corales, se puede destacar el concierto gratuito que dio el Coro de Cámara de la Universidad de Música de Viena dirigido por Alois Glassner que se llevó a cabo el sábado 20 de abril a las tres de la tarde. Es de admirar la tranquilidad, la paciencia y el deseo de escuchar obras de Brahms, Schubert y Schumann, y por ello, esperó y aguantó un aguacero en las puertas de la Iglesia de la Inmaculada Concepción de Suba, una localidad al noroeste de Bogotá, mientras abrían el templo parroquial. En realidad, se percibía que el público era poco conocedor de las obras, sin embargo, escuchó con mucha emoción obras a capella de estos compositores y, sobre todo, en lengua alemana. En este caso, los organizadores han debido dar una hoja suelta con las traducciones de los textos que se cantaron. En realidad, la obra que tuvo más éxito fue la propina, el Ave Verum de Mozart, sin embargo, la gente quedó conmovida al ver que interpretaban la canción tradicional colombiana Pueblito viejo del compositor José A. Morales.

Dentro del repertorio coral, se pueden destacar la Misa No. 6 en mi bemol mayor D. 950 de Franz Schubert, una obra religiosa que se interpretó el viernes santo 19 de abril a las once de la mañana. Para ser una obra de gran calado y con la presencia de grandes solistas como Cornelia Horak, Iris Vermillion, Christoph Prégardien, José Antonio López, de reconocida trayectoria, los organizadores no escogieron el mejor horario para esta gran composición. Es importante dar el nombre del joven tenor colombiano Luis Carlos Hernández Duque que hizo una gran intervención en el Credo. A estos magníficos cantantes los acompañó la Orquesta Sinfónica de Amberes, el Coro de la Cámara de la Universidad de Música de Viena y el Coro Filarmónico Juvenil, bajo la dirección de Robert Treviño. Fue una excelente interpretación, donde el director estadounidense logró reunir el significado espiritual de la obra con la conjunción orquestal y coral con buenos matices en la sección de maderas.

Para cerrar el Bogotá es Brahms, Schubert, Schumann se escogió el Réquiem Alemán Op. 45 de Johannes Brahms. Los solistas fueron Elena Copons y José Antonio López que lograron conmover al público. La edición fue un poco sorpresiva porque Johannes Klumpp que dirigió la Orquesta del Festival de Dresden y los coros de la Ópera de Colombia y Filarmónico Juvenil, decidió tomar una versión más ligera de esta obra y no tan contundente y dramática como suele suceder. Esto se debe a la dimensión de la orquesta que no era muy grande y, de este modo, el sonido no era voluminoso, sino todo lo contrario más liviano de lo acostumbrado.

En esta edición del festival Bogotá es Brahms, Schubert, Schumann los diseñadores del evento lograron sintetizar las obras más representativas de estos compositores del mundo germánico en Bogotá. De todos modos, hubo obras importantes que quedaron en el tintero y no se interpretaron como la Sinfonía No. 4 en do menor “Trágica” de Schubert, mientras que hubo varias ediciones de la Sinfonía No. 7 (antes 8) “Inconclusa” del mismo autor. Además, se puede reconocer la oportunidad que dan estos encuentros a los organizadores para interpretar obras no tan reconocidas en el repertorio tradicional, y de este modo, se desaprovechó la ocasión de escuchar las Escenas del Fausto de Goethe o el oratorio de El paraíso y la peri de Schumann, o la sencilla Misa alemana o el interesante oratorio Lázaro, estas dos últimas, composiciones de Schubert. También se les olvidó la interpretar la Obertura Académica de Brahms.

El último día Ramiro Osorio director general del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo anunció que en el 2021 el festival se denominará Bogotá Barroco. Ojalá que los organizadores programen obras que no sean tan populares y de este modo, sería bueno que no solo se centraran en el repertorio germánico, sino en compositores italianos, franceses, españoles y también del Nuevo Mundo. De este modo, podrían programar madrigales de Monteverdi…  ¿podrían interpretar las Vísperas de la Virgen María de este autor? También pasión de Heinrich Schütz, el Stabat Mater de Pergolesi, oratorios de Handel, pero evitar el superfamoso Mesías e interpretar del mismo autor obras como Salomón, Judas Macabeo o Israel en Egipto, y obvio, Bach. Se puede percibir en la propuesta todo muy religioso, pero también pueden incluir las danzas de Lully, de la corte francesa, conciertos de Vivaldi, sin olvidar a otros creadores no tan reconocidos por el público general. Hay tal grado de variedad de autores y agrupaciones especializadas que ya muchas personas esperan con ilusión la próxima edición de este encuentro con la música.