Cocteau y los Seis. ‘Dramatis personae’ (II)

Cocteau y los Seis. ‘Dramatis personae’ (II)

Por lo demás, existían cuatro compañeros de conservatorio: el jovencísimo Auric, ya mencionado; y tres chavales mayores, el suizo Arthur Honegger, la parisiense Germaine Tailleferre, y Darius Milhaud, el judío provenzal, según se definía él mismo. Después del estreno de Parade se ven con Cocteau y Satie en casa del pintor René Durey, que tiene un hermano músico, Louis, cuatro años mayor que Milhaud y Honegger. Por allá aparece Blaise Cendrars, que les presenta a otro pintor, el suizo Emile Lejeune, que organiza conciertos y que había programado obras de Satie. En junio de 1917, tres semanas después del estreno de Parade, ya hay un concierto de estos muchachos, con obras de Satie, Auric, Durey y Honegger. A Satie se le ocurre anunciar la buena nueva de una generación de relevo: los Nouveaux Jeunes, nada menos.

Entre paréntesis: el redescubrimiento de Satie es mérito de Cocteau. Es conmovedor el triunfo tardío de Satie, aunque fuera precario: de repente, me jalean, me quieren, me admiran. De repente, los jóvenes te devuelven la juventud que creías perdida y te aportan un triunfo con el que ya ni soñabas. Entonces, Satie se pone estupendo y dice que Ravel desea la Legión de honor (eso era una acusación en aquella misma época en que Max Estrella tenía a honor no ser académico; cómo han cambiado las cosas). Le responden que no es cierto, y se lo prueban. Y entonces, contrarrefuta: tal vez él no la pide, pero toda su obra la pide. Se cierra paréntesis.

En diciembre, nuevo concierto. Se les une la compositora Germaine Tailleferre, de veintisiete años, que ya conocía a tres del grupo, como hemos señalado. En enero de 1918, y en el Vieux Colombier, se estrenan obras de los cuatro jóvenes, sin Satie, pero con otro jovenzuelo nuevo, Francis Poulenc, que la semana anterior había cumplido los diecinueve. Lo traía Auric, eran de la misma edad y se habían conocido un par de años antes gracias a Ricardo Viñes. En febrero el grupo queda cerrado, aunque no tiene todavía la denominación que pasará a la historia: hay un nuevo concierto, y a las de los cinco jóvenes se añade una obra del viejo compañero del conservatorio, Darius Milhaud, que a la sazón se encontraba en Brasil. Ya están todos los que formarán el Grupo de los Seis.