BOGOTÁ / Un merecido homenaje a Uribe Holguín, músico colombiano

BOGOTÁ / Un merecido homenaje a Uribe Holguín, músico colombiano

Bogotá. Teatro Estudio Julio Mario Santo Domingo. 26-XI-2021. Fabián Fernández Vera, piano. Cuarteto Q-Arte. Música de cámara de Uribe Holguín.

El Patronato Colombiano de Artes y Ciencias organizó dos conciertos de cámara para realizar un homenaje a Guillermo Uribe Holguín (1880-1971) en memoria de los cincuenta años de su fallecimiento. Este compositor bogotano es una columna capital en el desarrollo de la música clásica de Colombia al ser una de las personas pioneras y avanzadas de su época en el país, quien con una visión pedagógica fundó el Conservatorio Nacional de Música y también la Orquesta Sinfónica Nacional.

Hijo de la tradicional aristocracia bogotana, estudió violín desde muy temprana edad en las precarias academias de música de la capital colombiana, pero el talento de Uribe Holguín superó a sus maestros. En 1905 tuvo la suerte de viajar a Estados Unidos y allí asistió a conciertos y pudo ver las óperas de Wagner y escuchar las obras sinfónicas de Richard Strauss. Al volver al país, logró que el gobierno le diera una beca para estudiar en la Schola Cantorum de París dirigida por Vincent d’Indy.

En el concierto de homenaje se escucharon creaciones de cámara del compositor, donde se apreció su estilo influido por el impresionismo francés con los particulares acordes acuáticos y las enarmonías, pero a la vez, con una línea melódica flexible, dinámica y pocas rupturas en el contínuum musical. Sus obras tienen una sólida técnica académica, sin embargo, también utiliza remembranzas de la música tradicional colombiana.

En esta ocasión, el público escuchó Dos trozos para violonchelo y piano op. 30, una composición de 1928, donde se percibe el elegante discurso musical de Uribe Holguín. Esta obra, tan delicada, tan refinada, el oyente percibe los constantes pizzicati de violonchelo, pero aún más, en este juego musical se siente el típico ritmo del torbellino, danza tradicional del folclor de la zona andina del centro del país. La segunda pieza que se interpretó fue el Trío nº 1 para violín, violonchelo y piano op. 74, donde los solistas de Q-Arte [en la foto] y el pianista Fabián Fernández Vera desarrollaron con gran conjunción la fuga final del último movimiento.

El concierto también incluyó la Sonata nº 2 para violín y piano op. 16, de 1924, obra muy influida por los toques impresionistas, donde el diálogo melancólico está presente en la partitura. Finalmente, se interpretó el Cuarteto de cuerdas nº 5 op. 86, composición de la madurez artística del compositor que se percibe muy serena y, en esta partitura de cámara, vuelven a resonar los aires del torbellino.

Los integrantes del Cuarteto Q-Arte lograron atrapar a la audiencia de manera elegante, con buenas texturas en la línea melódica, pues el sonido es cálido y armonioso. Además, la agrupación logró una ejecución muy sincera, sin exageraciones ni dramatismos. En el concierto se pudo constatar que la obra de Uribe Holguín es íntima, introvertida y discreta porque no necesita discursos retóricos para su interpretación.

El fondo documental de este compositor colombiano lo tiene el Patronato Colombiano de Artes y Ciencias desde 1975, puesto que la familia del compositor legó a esta institución los manuscritos de sus composiciones y también su extensa correspondencia con los principales compositores de Europa del siglo XX. Sería bueno explorar las cartas que tuvo Uribe Holguín con su maestro d’Indy, con su mentor Felipe Pedrell, con sus compañeros de clase de la Schola Cantorum de París, con su amigo Joaquín Turina, entre otros grandes nombres.

Suena triste, pero al final del concierto un asistente me comentó lo siguiente: “Colombia es un país ingrato para sus talentos”. En realidad, tiene razón, ya que las creaciones sinfónicas de este compositor, muy inspiradas en el sentimiento de los aires nacionales, unido con los lenguajes musicales más avanzados de su época, no han tenido la divulgación que merecen. Aún más, la orquesta que Guillermo Uribe Holguín fundó y que todavía existe, no le ha dado hasta el momento un homenaje digno. Tampoco el Ministerio de Cultura ni el Teatro Colón de Bogotá, escenario donde tantas veces trabajó. Por eso, es de agradecer a los miembros del Patronato, en especial a la presidenta María del Rosario Vázquez Piñeros y al Consejo Académico, esta sincera consideración a la memoria de un personaje que perseveró con talento y esfuerzo para dar un nivel musical digno a toda una nación.