BOGOTÁ / Un Festival Mozart lleno de sorpresas musicales

Bogotá. Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. 9 y 10-X-2026. Festival Mozart. Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia. Tamás Balla, oboe. Christopher Jepperson, clarinete. Édgar Sánchez, fagot. Dante Yenque, corno. Ricardo Castro, piano. Eliana Piedrahita, soprano. Directores: Juan Pablo Valencia y Ricardo Castro. Mozart: Motete Exultate, jubilate; Sinfonía concertante para oboe, clarinete, trompa y fagot; Sinfonía n° 41; Obertura de Las bodas de Fígaro; Sinfonía n ° 40; Concierto para piano n° 21.
Para conmemorar el 270º aniversario del nacimiento de Wolfgang Amadeus Mozart, en Bogotá se han realizado varios eventos musicales en diversos auditorios de la capital colombiana. Entre ellos podemos destacar el Festival Concertante de la Fundación Orquesta Sinfónica de Bogotá FOSBO, con un programa de doce conciertos sobre la época del compositor austriaco. En su programación, además del Réquiem, esta institución realizó un curioso montaje: la obra teatral Mozart y Salieri del escritor ruso Aleksandr Pushkin, donde trata el reconocido mito del envenenamiento del creador de Salzburgo.
También el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, junto con la Orquesta Sinfónica de Colombia llevaron a cabo un Festival Mozart, con una selección de obras vocales, instrumentales y orquestales del este genio de la música. El primer día, el 9 de octubre, comenzó el concierto con el motete Exsultate jubilate, KV 165 a cargo de la soprano colombiana Eliana Piedrahita con excelentes resultados. En cada una de sus partes realizó ornamentaciones de la línea musical, que permitieron un excelente desarrollo musical.
El mismo 9 de octubre, se interpretó la Sinfonía concertante par oboe, clarinete, trompa y fagot, KV 297b. Esta obra todavía genera discusión entre los musicólogos, pues la partitura original se perdió y lo que se interpreta es una adaptación, tal como lo expresa Alfred Einstein en la biografía sobre el compositor. Sea como fuere, los instrumentistas, todos ellos miembros de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, realizaron un buen trabajo de conjunto, donde cada uno de ellos, realizó una interpretación dinámica de acuerdo con el color de cada instrumento. El tercer movimiento, con sus diez variaciones, lo realizaron de una manera armoniosa. El húngaro Tamás Balla en el oboe, el clarinetista estadounidense Christopher Jepperson, el fagotista colombiano Édgar Sánchez y el cornista brasilero Dante Yenque fueron magníficos intérpretes de esta página musical.
Para terminar el primer concierto, se interpretó la Sinfonía n° 41 “Júpiter”, KV. 551. La orquesta desarrolló excelentes dinámicas bajo la batuta del colombiano Juan Pablo Valencia-Herrera. La interpretación tuvo una clara visión historicista en el sonido de los instrumentos y el dinámico y vívido ritmo de la partitura. De este modo, la última parte, el Molto allegro, tuvo una sonoridad muy poderosa, destacándose la majestuosidad de las trompetas y el timbal en la coda final.
En el segundo concierto, el del 10 de octubre, Ricardo Castro interpretó y dirigió el Concierto para piano n° 21 del genio de Salzburgo. Esta obra tan recordada por su segundo movimiento, el Andante, salió de gran factura. La delicada interpretación del solista brasileño logró capturar el ambiente melancólico de la obra. La Sinfonía n° 40, KV 550 recibió una interpretación más romántica por la forma de llevar el ritmo, más sosegada o lenta en su desarrollo. El maestro reforzó cada una de las líneas musicales de la partitura. Por esta razón, las dinámicas resultaron más dramáticas y llenas de energía. Por fortuna, las cuerdas de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia lograron una sonoridad llena de vigor y colorido.
Ricardo Visbal Sierra
Fotografías de Juan David, Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia. (Sinfonía Concertante) y Caterine Alvarado Barragan, Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia. (Pianista Ricardo Castro)


