BILBAO (ABAO) / Descenso a los infiernos

BILBAO (ABAO) / Descenso a los infiernos

Bilbao. Palacio Euskalduna. 16-XI-2019. Verdi, Jérusalem. Jorge de León, Rocío Ignacio, Michele Pertusi, Pablo Gálvez, Moisés Marín, Fernando Latorre. Coro de Ópera de Bilbao. Sinfónica de Bilbao. Director musical: Francesco Ivan Ciampa. Director de escena: Francisco Negrín.

Verdi componía sus óperas con vocación y persuasión, con un respeto profundo hacia los temas abordados y un estilo cada vez más personal, cercano y potente, al que se sumaba una seriedad que les confería consistencia y permanencia en el tiempo, y así consiguió la constancia de un operista único que no tardó en eclosionar internacionalmente: fue en 1847, el año del estreno de I masnadieri en Londres y del primer encargo de la Académie Royale de Musique de París, del que enseguida nacería Jérusalem. Esta era una nueva versión, adaptada a las demandas de la grand opéra francesa, de I lombardi alla prima crociata, compuesta cuatro años antes, que ofrecía a Verdi amplias escenas corales, un gran aliento épico y un conflicto entre distintos grupos religiosos; además, las modificaciones musicales y los cambios introducidos en la historia, que preservaba el ambiente de las cruzadas pero convirtiendo a los lombardos en cruzados franceses y trasladando la acción de los primeros actos de Milán a Toulouse y de Antioquía a Ramla, permitieron a sus colaboradores crear una trama mucho más fuerte, coherente y unificada.

Sobre esa base la ABAO presentaba Jerúsalem por primera vez en España, y lo hacía con un montaje de Francisco Negrín que puede resultar desconcertante en algunos de sus elementos pero que, en última instancia, atrapa y estimula a entrar en él por las referencias dantescas que emplea para explicar su comprensión de ese mundo medieval que relaciona directamente con el infierno, un conducto oscuro e infinito, cerrado a la luz; en su interior logra escenas de gran fuerza poética como el ritual de humillación de Gaston en Ramla, la condena colectiva que se convierte, por su ensañamiento y su crueldad inhumana, en pura maldad.

Esa visión terriblemente oscura de Jérusalem fue secundada tanto por el coro como por la dirección, siempre firme, enérgica y vigorosa, pero igualmente atenta a los cantantes, de Francesco Ivan Ciampa al frente de la Sinfónica de Bilbao. En cuanto a los solistas, Rocío Ignacio se empeñó a fondo en una parte que demanda una soprano de mayor poderío y presencia vocal; como resultado de ese empeño, sin que faltase inteligencia musical, acabó convenciendo por encima de las expectativas iniciales. Pertusi fue el más competente en su papel, el que contó con más recursos musicales para explicar su lucha contra el dolor y el remordimiento, mientras que Jorge de León, con la voz expansiva que le es propia, se centró más en la vertiente heroica de Gaston que en su ascendencia belcantista, arrastrando a su terreno a un largo grupo de secundarios que alcanzaron sus mayores ecos en escenas más intensas y violentas de la ópera.

(Foto: Thilo Beu)