Beczala, Borowicz y la ópera polaca

Beczala, Borowicz y la ópera polaca

El concierto del tenor polaco Piotr Beczala en el Teatro Real (día 1 de mayo) ha merecido elogioso comentario de Fernando Fraga en esta misma página. Ahora quisiera uno expresar una sugerencia. Beczala cantó arias de óperas polacas, entre otras de las dos más conocidas de Stanislaw Moniuszko (1819-1872), Straszny dwör (La mansión encantada) y Halka. Esta última es prima hermana, por decirlo así, de óperas como La muette de Portici de Aubert y Rusalka de Dargomishki, por la desigualdad de la pareja, la traición del más poderoso y la irrupción de la heroína en plena ceremonia nupcial.

A riesgo de repetirme, diré lo escrito en otra parte: que, si las orquestas están habituadas a ‘italianizarse’, están menos propicias a otras escuelas. Sin embargo, la Orquesta titular del Teatro Real, dirigida por Lukas Borowicz, ha sabido ‘polaquizarse’ con gran flexibilidad y acierto. Creo que a Beczala le hemos dedicado elogios y atención suficientes. Es el momento de tener más en cuenta al maestro (que esa noche tuvo momento sublimes, a solas con la orquesta, como el Intermezzo de Cavalleria rusticana) y a la propia escuela operística polaca. Así que el recital del tenor, el maestro y la orquesta me sugiere una idea que no es nada loca: la posible presencia de alguna ópera del repertorio nacionalista polaco del siglo XIX. Pienso, claro está, en los dos títulos mencionados. Pienso en algunas de las óperas grabadas bajo la dirección de Borowicz: Monbar de Ignacy Feliks Dobrzynski): Maria de Roman Statkowski; o la ópera radiofónica Przygoda Króla Artura (L’aventure du Rois Arthur), ópera que apenas llega a los cincuenta minutos y que admite la escena, claro está; es obra de la compositora Grazyna Bacewicz, a la que hemos dedicado atención en esta revista, acaso no tanta como merece esta espléndida compositora.

Borowicz es un director en auge. Nacido en 1977, está en su primera gran madurez, esa que conserva todavía las cualidades que le atribuimos a la juventud. Director sinfónico, director de foso, Borowicz lleva adelante en estos momentos una imparable carrera internacional. La cuestión es: acaso sea posible, sin tardar demasiado, una coproducción de una ópera polaca en el Teatro Real. Ya sabemos que el repertorio polaco, lo mismo que muchos títulos rusos o checos, tienen serias dificultades para cruzar sus fronteras nacionales, pero el muestrario que presentaron el tenor y el maestro, con nuestra orquesta,  indican que sería muy bien recibida una ópera polaca de Moniuszko, de la época en que Polonia estaba dividida entre tres potencias, y anhelaba su libertad (y a menudo luchaba por ello, con respuestas brutales, sobre todo de Rusia). Hemos visto en el Real El rey Róger de Szymanowski; y nada más, así que aquí me lamento por ello, no sé si será útil para la causa, y hago esta modesta sugerencia, implícita en el escrito.

Gracias (de antemano). Los artistas polacos estarían encantados.

Nota final: También he escrito en otra parte que en 2013 tuve la suerte de asistir en la Filarmonía de Varsovia a una lectura de concierto de Simon Boccanegra, versión original (que no se oye nunca, ya lo sabe bien el aficionado), dirigida por Borowicz. Fue durante la edición del Festival Beethoven de aquel año, y de ello queda un testimonio grabado; hay álbum en CD.

Las óperas que he mencionado se encuentran en varios sellos polacos, como el sello Dux. Si rastrean en YouTube, encontrarán versiones tanto de La casa encantada como de Halka. Y de Halka tienen un libreto bilingüe en la página de kareol.es.

De nada (de antemano, también).

(Foto: Javier del Real)