BARCELONA / Jan Lisiecki protagoniza el primer concierto de temporada de la OBC

Barcelona. L’ Auditori. 8-X-2026. Jan Lisiecki, piano. OBC. Director: Ludovic Morlot. Obras de Gerhard, Chopin, Beethoven
La temporada 2006-27 de la OBC arrancó el pasado viernes con un concierto en el que el pianista Jan Lisecki acaparó gran parte del protagonismo. Con un Auditori que presentó un lleno absoluto, la orquesta, dirigida por su titular Ludovic Morlot, mostró su mejor cara, con un programa que se abría con el Concertino para cuerdas de Robert Gerhard. El compositor catalán centra buena parte de la programación del Auditori de los meses de octubre y noviembre, con la bienal dedicada a su figura. Las cuerdas de la orquesta se adentraron con un sonido cuidado y bien equilibrado en este Concertino, obra estrenada en 1929 -el año de la Exposición Universal de Barcelona-, cuya modernidad está íntimamente relacionada con el expresionismo. A lo largo de los tres movimientos que la integran, la obra requiere, por el empleo de la atonalidad, un cuidado extremo en la afinación y sincronización sonora. El buen hacer de los músicos de la orquesta, liderados por el concertino Maxim Brilinsky, prevalecieron durante el transcurso del concierto.

Buena parte del protagonismo de la velada se lo llevó el pianista canadiense Jan Lisiecki. A sus treinta y un años Lisiecki atesora ya una trayectoria artística inmaculada, vinculada estrechamente al nombre de Chopin. Solista escogido para interpretar el Concierto para piano nº2 del compositor polaco, su interpretación resultó impactante por infinidad de aspectos. Su técnica depuradísima, su concepción musical sustentada en una elegancia de fraseo milimétricamente equilibrado, el rubato cuidado al extremo, le permiten ahondar en un Chopin profundamente romántico pero sin caer en el exceso de ritmos incisivamente marcados en el Allegro final o un arrebato excesivo en el Vivace del primer movimiento. La poética refinada que emanó de su versión del Larghetto ejemplificaba este dominio absoluto que posee sobre la música del compositor polaco. Cabe recordar que Lisiecki ya interpretó este segundo Concierto en directo a los trece años junto a la Sinfónica de Varsovia, haciendo lo propio con el Concierto nº1 un año después; su precocidad y calidad interpretativa derivaron en la firma a sus quince años de un contrato de exclusividad con Deutsche Grammophon. La multitud de bravos tuvieron com recompensa ya fuera de programa la interpretación del sutil Vals nº15 op.39 de Brahms,

Lisiecki, forma parte de este elenco de pianistas canadienses que han surgido en los últimos decenios y que están cosechando unos éxitos internacionales incuestionables. Nombres como los de, Jaeden Izik Dzurko, Kevin Chen, Bruce Liu –discípulo de Dang Thai Son, quien fuera también primer premio del Chopin de Varsovia-, sin olvidar una joven todavía en ciernes como Sophia Liu, también discípula del pianista vietnamita, ya se han alzado en lo más alto de los concursos internacionales y ahora son figuras codiciadas por las grandes salas de concierto. Un acierto del Auditori en la contratación de Lisiecki, dentro de una temporada en la que figuran estrellas del piano como Bruce Liu, Yuncham Lim, Saskia Giorgini, Leonskaya, Dezsö Ránki o David Khrikuli, entre otros.
Una lectura impetuosa, llena de vivacidad y magnetismo marcó la interpretación de la Sinfonía nº7 de Beethoven, compositor que en el próximo 2027 ocupará un puesto de honor de la programación del Auditori, tanto en el repertorio orquestal como en el de cámara. Morlot, muy afín al repertorio francés como ha mostrado en sus años como titular de la orquesta, planteó una séptima más elocuente que detallista, recalando en el buen hacer de unas cuerdas que tuvieron una noche dulce y que no se amedrentaron ante el impetuoso tempo exigido por su titular. Un Auditori lleno a rebosar en esta noche de estreno y que invita a una temporada prometedora, la primera que recordemos, lleva la firma de Víctor Medem.
Lluís Trullén
Foto: May Zircus


