BARCELONA / Zlatomir Fung, un violonchelista de presente y de futuro

Barcelona. L’ Auditori. 16-V-2025. Zlatomir Fung, violonhcelo. OBC.Marta Gardolińska, dirección Obras de Lanao, Shostakóvich, Rimski-Kórsakov
El violonchelista Zlatomir Fung se convirtió en el gran protagonista del nuevo programa presentado dentro de la temporada de conciertos de la OBC. Nacido en 1999, el solista estadounidense (con ascendencia búlgara y china) interpretó en el Auditorio de Barcelona, bajo la dirección de Marta Gardolińska, el Concierto para violonchelo n.1 de Shostakovich. Formado en la Julliard School, su colosal técnica y su refina musicalidad le permitieron obtener en 2019 la medalla de oro en el Concurso Chaikovski de Moscú. Tras su debut en España el 31 de mayo de 2024 en el Auditorio de Tenerife, donde interpretó el Concierto de Schumann, ahora retornaba a nuestro país para actuar dentro de la temporada de la OBC. Este joven violonchelista posee madera de auténtico solista, con una proyección de futuro en la que se aúnan una técnica que se nos antoja infalible y una claridad en la exposición de las ideas musicales que siempre recalan en la profundidad del discurso.
Para este debut peninsular, escogió el primero de los conciertos para chelo de Shostakovich –en el Concurso Chaikovski de Moscú presentó el segundo, junto a las Variaciones Rococó del compositor de Vótkinsk- con todos los alicientes que deporta esta página estrenada por Rostropovich bajo la dirección de Mravinski el 4 de octubre de 1959. Fung atacó con ímpetu y rotundidad el Allegretto y entabló unos diálogos repletos de intensidad con la orquesta, para ahondar en el carácter de marcha jocosa que posee este movimiento inicial. Con sutileza y mesurando con esmero su sentido expresivo, ahondó en el sentido dramático que paulatinamente avanza en el Moderato. Si en el primer movimiento había sido fundamental el trabajo de la trompa solista, ahora maderas y violines brindaron un soporte refinadísimo para una versión repleta de intensidad. Jugó un papel destacado el trabajo de Marta Gardolińska, directora invitada principal de la OBC, quien buscó el equilibrio en el ajuste de sonoridades y de volumen con el solista, un aspecto que, tras la remodelación acústica de la sala principal del Auditori, puede obtenerse con mayor eficiencia. Fung bordó la cadenza, intensa, impetuosa y bajo una concepción lírica y cuidada en el tempo y la expresión. Comprendiendo el contexto cíclico de la obra, dotó de un aire sardónico al movimiento final; sonidos mordaces y punzantes, un verdadero festín de colores musicales que nos regaló este solista extraordinario que tiene en sus manos un futuro más que prometedor.

Junto al concierto de Shostakovich, el programa incluía el celebérrimo poema sinfónico Scheherezade de Nikolai Rimski-Kórsakov, una obra cuyo atractivo melódico y orquestal puede explicar el lleno prácticamente absoluto que presentó el Auditori en la tarde del viernes. La OBC está experimentando en esta etapa vinculada a la dirección de Morlot una ostensible mejora en todas sus secciones y una obra de la dimensión de esta suite sinfónica permitía el lucimiento de los principales atriles de la orquesta. Pletórico el rol del concertino Vlad Stanculeasa desde el episodio El mar y el barco de Simbad para imbuirnos en una versión que la dirección de Gardolińska cargó de exotismo, temperamento y unas sutilezas delicadamente captadas por los profesores de la orquesta. La leyenda del Príncipe Kalendar, el sugerente Andantino quasi allegretto de El joven príncipe y la princesa o el ímpetu del Naufragio contra las rocas fueron dibujados con sumo esmero por una orquesta que nuevamente fraguó una gran actuación dentro de esta temporada de conciertos. El programa, que se abrió con Aigua, una obra de nueva creación de Sílvia Lanao nacida del encargo realizado por el Auditori en el marco del proyecto ‘Canta con la OBC’, terminó con amplias y muy merecidas ovaciones.
Lluís Trullén


