BARCELONA / Universo Flórez: pura belleza y elegancia

BARCELONA / Universo Flórez: pura belleza y elegancia

Barcelona. Palau de la Música. 7-V-2019. Ciclo Grandes Voces. Juan Diego Flórez, tenor. Vincenzo Scalera, piano. Arias de Bellini, Donizetti, Bizet, Lehár, Gounod y Verdi.

Cada recital del tenor Juan Diego Flórez,  referente mundial como intérprete del bel canto y de las operas, desde Mozart a las  operas francesas, es un auténtico acontecimiento en la Ciudad Condal, donde tiene un público fiel y entusiasta que espera con verdadera devoción la llegada del famoso cantante peruano. Juan Diego Flórez consigue  que el auditorio vibre de emoción con su  hermosa voz y su presencia escénica, elegante y cálida a la vez, que sabe dirigirse al público de manera totalmente natural y cercana.

El recital dio comienzo con tres ariette de Bellini, cantadas con esmero y pulcritud, preparando la voz para el A te, o cara, de I Puritani, interpretado con momentos de gran belleza, donde Flórez lució espléndido. Siguieron O di Capellio, generosi amici… È servato a questo acciaro…L’amo tanto e mi è si cara, de I Capuleti e i Montecchi, donde encandiló con su potencia y brillo vocal. Hermoso y bello. Puro virtuosismo. Siguió Donizetti, con Allegro io son, de Rita, brillante y virtuosístico, que cautivó al público asistente, donde Flórez dio rienda suelta a toda su maestría.

En la segunda parte, el tenor nos brindó tres arias del gran compositor austrohúngaro Franz Lehár, hermosas e intensas. La primera, Dein ist mein ganzes Herz, de Das Land des Lächelns, Flórez la cantó con su timbre vocal lleno de cuerpo, y a la vez aterciopelado; la segunda, Gern hab’ich die Frau’n geküsst, de Paganini, la expuso con extrema sensibilidad y contención a la vez; la última, Freunde, das Leben ist Lebenswert, de Giuditta, fue pura potencia y brillo.

Siguió Bizet, el aria La fleur que tu m’avais jetée, y el público ya totalmente entregado  y subyugado a su bellísima voz. Con Gounod, en el aria Salut, demeure chaste et pure, de Faust, consiguió cimas de absoluta belleza, seduciendo con el color de la voz, como siempre rico en matices intensos y sutiles. El programa concluyó con arias de Verdi, Oh dolore, de Attila, y La mia letizia infondere… Come poteva un angelo, de I Lombardi, brillantes y poderosas.

El pianista Vincenzo Scalera  ofreció  diferentes momentos musicales para piano solo, como el Vals en Do mayor de Donizetti,  la Romanza sin palabras en Fa mayor de Verdi y la conocida  Méditation de Thaïs de Jules Massenet, donde lució una técnica precisa y limpia y un fraseo y musicalidad refinados.

Siguieron los ya clásicos bises a los que nos tiene acostumbrados el gran tenor peruano, donde él mismo se acompañó con la guitarra, interpretando magistralmente algunas de  las canciones más conocidas del folclore napolitano y sudamericano, con el público ya absolutamente enardecido. Finalmente, de nuevo acompañado por el pianista, remató la velada interpretando el Nessun dorma! de Puccini, con todo el público en pie y exultante, en una auténtica catarsis. Lo que esperábamos todos.

(foto: Toni Bofill)