BARCELONA / Sílvia Pérez Cruz llena el Auditori y ‘La mer’ de Debussy lo conquista

Barcelona. L’Auditori. 29-III-2025. Sílvia Pérez Cruz, voz Enric Casasses, narrador (poeta) Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Catalunya (OBC).Ludovic Morlot, dirección. Obras de Granados/ Lamote de Grignon. Gasull, Garreta, Debussy
El nuevo concierto de la temporada de la OBC registró un lleno prácticamente absoluto en el Auditori. A los habituales abonados de la temporada, se les unieron los seguidores de una cantante mediática como Sílvia Pérez Cruz, con una brillante carrera alejada del repertorio clásico y que, recordemos, se licenció años atrás en canto de jazz por la ESMUC. Un cóctel perfecto para llenar el Auditori, aunque a la postre, el experimento de juntar la voz de Pérez Cruz con la OBC dejó mucho que desear. La participación de la cantante de Palafrugell tuvo lugar con el estreno de Domini màgic que el compositor y guitarrista Feliu Gasull ha compuesto en este 2025, respondiendo a un encargo del propio Auditori. Sobre dos poemas tradicionales, y otros dos pertenecientes a Joan Vinyolí y a Enric Casasses -encargado además de leer los textos– el nexo común literario gira en torno a la naturaleza. Música en la que prima el protagonismo de la percusión y del metal, bajo una escritura netamente vanguardista, en la que la aparición de temas de resonancias populares se entremezcla con motivos incisivos que en algunos momentos resultan incluso abstrusos. Gasull reserva los momentos más sutiles de sonoridad orquestal para la intervención de la voz, y Sílvia Pérez Cruz, micro en mano, mostró incluso un canto poco proyectado, ante un tipo de música, lenguaje y sonoridades que dista mucho del estilo que la ha encumbrado al éxito. Cantante indiscutible en su campo, completó su actuación acompañada por un quinteto de cuerdas de la orquesta. De nuevo con sonido amplificado, cantó “Vestida de nit”, una refinada melodía compuesta por sus padres y que ha cantado en tantísimas ocasiones. En este género musical sereno y reservado la cantante catalana es imbatible.

El concierto, que estuvo dirigido por Ludovic Morlot, se abrió con la orquestación que Lamote de Grignon realizó en 1933 de Tres de danzas españolas de Granados, concretamente Oriental, Andaluza y Rondalla. Celebérrimas melodías que la OBC interpretó con absoluta solvencia y precisión rítmica, siendo certera con los delicados colores plasmados en la bellísima orquestación. La segunda parte del programa tenía el mar como protagonista. La composición Les Illes Medes, de Juli Garreta, evoca el bellísimo paraje natural de este archipiélago próximo a la desembocadura del río Ter en el norte de la Costa Brava. Un atardecer frente a estas islas inspiró esta composición lírica, armoniosa, en la que se dibuja un cuadro musical elegante y refinado, cuya sensibilidad romántica impregna toda la composición. Gran trabajo de la orquesta ante una obra que, como la Suite Empordanesa, muestra el apego a la tierra que tanto sentía Garreta.
Y de las Islas Medes se pasó a La mer de Debussy, un terreno musical donde Morlot se siente “como pez en el agua”. De nuevo ante la música orquestal francesa el titular de la OBC obtiene unos resultados dignos de todo elogio. Plena compenetración con los músicos, momentos sutiles en De l’aube à midi sur la mer, y grandiosos en el Dialogue du vent et de la mer, con una respuesta sonora brillante, de dinámicas precisas, sugestiva y descriptiva. Una vez más la batuta de Morlot plasmó con acierto las detallistas armonías de la música francesa, encontrando absoluta complicidad con los profesores de la orquesta. La interpretación de La mer se llevó los mayores aplausos de la noche del sábado.
Lluís Trullén


