BARCELONA / Luces y sombras para la nueva entrega beethoveniana de Herreweghe en el Palau

Barcelona. Palau de la Música. 23-X-2025. Orchestre des Champs-Élysées. Director: Philippe Herreweghe. Obras de Beethoven.
El director belga Philippe Herreweghe, al frente de la Orchestre des Champs-Élysées, volvió al Palau de la Música para ofrecernos una nueva sesión dedicada a las sinfonías de Beethoven. Si el 31 de mayo de 2023 interpretaba en la sala modernista la Sinfonía “Heroica”, y el pasado 6 de mayo las Sinfonías 4 y 7, en la noche del jueves orquesta y director presentaron al público, que por cierto llenó por completo el aforo de la sala, la Pastoral y la Quinta, interpretadas por este orden.
Con una orquesta integrada por una cincuentena de profesores, Herreweghe dispuso la formación con los cuatro contrabajos por detrás de las maderas y metales, y los violonchelos al frente, secundados por las violas. El fin parecía radicar en la búsqueda de un equilibrio sonoro constante y en la creación de un sinfín de timbres preciosistas proporcionados por una orquesta que estuvo impecable en todas las secciones. Sin embargo, los resultados musicales fueron excesivamente pálidos; su lectura ahondó en la exquisitez del matiz, pero quedó lejos de la luminosidad que irradia esta descriptiva obra maestra. Su visión introspectiva, excesivamente equilibrada en el volumen sonoro, se centraba en la obtención de unas texturas diáfanas, apacibles y serenas. Pero la Sexta va más allá de este hedonismo sonoro que propiciaban la impecable sección de madera, el empaque de unas cuerdas aterciopeladas o la pulcritud de los metales; se requiere también una fortaleza tímbrica que en muchos momentos se disipó. Por ejemplo, en el Andante se optó por un planteamiento en el que la belleza sonora en sí misma no parecía tener justa correspondencia con su sentido narrativo. Era una suma de momentos exquisitamente expuestos, pero faltos de una variedad de realización de los efectos dinámicos, deslucidos en el pasaje de la tormenta y en episodios del movimiento final.
Con energías renovadas, Herreweghe afrontó la Quinta en una versión que fue in crescendo. Su planteamiento avanzó de lo temperamental a lo triunfal, para conducirnos hasta un movimiento final que fue lo mejor de la noche. La sonoridad preciosista que proporcionan los atriles de la Orchestre des Champs Élysées (muchos de sus integrantes llevan trabajando décadas con Herreweghe) se aunó con una lectura entregada y apasionada. Obviamente resulta abismal la disparidad de particularidades estéticas que ofrecen la Pastoral y la Quinta; pero la concepción del maestro belga, ahora sí, atinó en todo lo concerniente a la variedad de dinámicas, a las gradaciones de sonido, para enhebrar un discurso pleno de fortaleza y variedad dinámica, perfectamente encaminado hacia el final heroico en Do mayor. Solamente sería discutible la excesiva velocidad elegida para el Andante con moto, pero dentro de la exposición narrativa planteada por Herreweghe, más temperamental, cobraba todo el sentido. Bravos y más bravos para el maestro y su orquesta, cuya personalidad y planteamientos interpretativos nunca nos dejarán indiferentes. La nueva entrega beethoveniana que director y formación orquestal ofrecerán en el Palau, tendrá lugar el próximo 5 de febrero con la interpretación de las Sinfonías Segunda y Octava. Veremos lo que nos depara.
Lluís Trullén
(foto: A. Bofill)


