BARCELONA / Los hermanos Jussen llenan el Palau de ritmo y energía

Barcelona. Palau de la Música Catalana. 17/VI/2026. Lucas & Arthur Jussen, pianos. Alexej Gerassimez y Emil Kuyumcuyan, percusión. Obras de D. Ellington, B. Bartók, A. Gerassimez, G. Gershwin, L. Bernstein, J. Adams.
El ritmo elevado a la máxima expresión y una exhaustiva gama de timbres llenaron de color el dinámico concierto que los hermanos Lucas y Arthur Jussen, junto a los percusionistas Alexej Gerassimez y Emil Kuyumcuyan, ofrecieron el pasado miércoles en el Palau. Un programa, además, con el que prácticamente se cerraba la actual temporada de conciertos en la sala modernista, antes de afrontar la programación clásica reservada a los eventos estivales.
Los hermanos Jussen ofrecieron un concierto —dedicado a los mecenas y benefactores de la temporada— en que la música de Duke Ellington y Bela Bartók compartió cartel con la de Gershwin, Gerassimez, Adams y Bernstein. Una sugestiva propuesta en la que las célebres melodías de la Rhapsody in blue y la suite de West Side Story se compaginaban con la Sonata para dos pianos y percusión del compositor magiar.
Los Jussen plantearon un programa muy distinto al ofrecido en sus anteriores visitas al Palau. En su debut en la sala modernista, acaecido en julio de 2019, cobraron protagonismo la música de Bach, Mozart, Schubert, Mompou y Stravinsky; posteriormente, en enero de 2022 ofrecieron, junto a miembros de la Filarmónica de Berlín, obras de Dvorák, Poulenc, Ravel y Saint-Saëns. Por su parte los percusionistas Alexej Gerassimez y Emil Kuyumcuyan debutaban en la sala modernista con un espectacular despliegue instrumental para acrecentar al máximo la gama de colores de las obras seleccionadas. Un concierto en el que convivieron el jazz, la música de Broadway, la polirritmia de Bartók y el minimalismo.
Nacidos en Hilversum —Lucas en el año 1993 y Arthur en 1996—, los hermanos Jussen siguen atesorando un sinfín de éxitos en directo, acompañados por celebradas aportaciones discográficas para Deutsche Grammophon desde 2010. Su capacidad de conexión con el público sigue poseyendo un magnetismo absoluto, que volvió a ponerse en evidencia en el concierto del Palau, todo energía y vitalidad, ritmo y espectacularidad; un amalgama de sonoridades que brotaban entre percusión y pianos, entablando unos diálogos siempre acordes con las estéticas planteadas.
Brasilliance de Duke Ellington, en el arreglo de Oran Elder, está inscrita dentro de la Latin american suite de 1972 y atrae por su color y por los ritmos también propios de América latina. En ella los guiños jazzísticos conviven con las armonías brasileñas, produciéndose una frenética simbiosis de colores y texturas. Con la Sonata para dos pianos y percusión de Bartók, estrenada en 1938, los Jussen ahondaron en la profundidad expresiva de esta obra representativa de la última etapa europea de Bartók. Excelente el trabajo de Alexej Gerassimez y Emil Kuyumcuyan en la percusión, en una versión vehemente y temperamental. Los Jussen, como también hicieron los dos percusionistas, se dirigieron en numerosas ocasiones al público en un tono siempre distendido y quisieron recordar las constantes lecciones que les impartía su padre, percusionista de profesión. Ciertamente, su manera de vivir el ritmo es encomiable.
Beyond stickability, compuesta por el percusionista Alexej Gerassimez, exhibe unos sugerentes patrones rítmicos y moldes minimalistas que conviven en una obra plenamente vanguardista. Música de un ritmo sutil e imaginativo que, además de los instrumentos tradicionales, se acompaña de un toque de humor con pequeños muñecos articulados usados como recurso percutivo. Pianistas y percusionistas contagiaron por su manera de tocar distendida, también voluntariamente exagerada en el gesto, con versiones enérgicas y vitales.
El terreno ya estaba preparado para las célebres composiciones de Gershwin y Bernstein. Haciendo hincapié en la riqueza melódica, en un sonido abundante en dinámicas, en una precisión rítmica como sustento a unos versiones sugestivas de la Rhapsody in blue (en el arreglo realizado por Henry Levine) y de la suite de West Side Story (arreglo de Peter Sadlo). El resultado fue una explosión de ritmo y dinamismo en donde la espectacularidad convivía con la profundidad expresiva y con el lirismo que desprenden ambas composiciones americanas.
Los músicos se entregaron ante este torrente de musicalidad y culminaron el recital con Short Ride in a Fast Machine de John Adams, en un arreglo del percusionista Alexej Gerassimez. La energía rítmica llegó a su momento más desbordante y explosivo en una versión espectacular por su tempo y su certera precisión. Los músicos crearon un ambiente distendido; su simpatía —no faltaron desde bromas sobre fútbol hasta continuas loas al público, y entusiasmo por la sala modernista del Palau…— y el derroche de energía que vertieron en el recital tuvo como colofón, contando con la plena implicación del público, I Got Rhythm de George e Ira Gerwhsin. Un fin de fiesta por todo lo alto para un concierto cargado de energía.
Lluís Trullén
(Fotos: Mario Wurzburger)


