BARCELONA / Leticia Moreno y sus amigos dialogan con Bach y Piazzolla

Barcelona. Palau de la Música Catalana. 26-III-2025. Leticia Moreno, violín. Claudio Constantini, bandoneón. Edicson Ruiz, contrabajo. Matan Porat, piano. Obras de J.S.Bach, Villa-Lobos, Piazzolla.
La gira que la violinista Leticia Moreno junto a Claudio Constantini (bandoneón), Edicson Ruiz (contrabajo) y Matan Porat (piano), realiza por distintas ciudades españolas, recaló en el Palau de la Música de Barcelona. Con el sugestivo título Bach in the Jungle ‒inspirado en el nombre de la afamada serie televisiva Mozart in the jungle‒, la música de del compositor de Eisenach compartió cartel junto a composiciones de Villa-Lobos y Piazzolla en un programa cuidadosamente diseñado y que culminó con una vibrante interpretación de Las Cuatro estaciones porteñas.
Un arreglo para bandoneón y violín de la Sonata para violín y clavicordio nº 4 BWV 1017 de Bach abría el programa. Leticia Moreno fraseó cuidadosamente la música de Bach, con un sonido nítido que fluyó con sutil calidez a lo largo de los cuatro movimientos. La propia estructura de la obra, que sigue los parámetros de la sonata da chiesa, permite un juego de contrastes entre los movimientos, terreno idóneo para la exposición de sensibilidad musical de la violinista y la conjunción con el delicado sonido proporcionado por el bandoneón de Claudio Constantini. Un Bach sumamente elegante al que siguió el aria y la danza que integran la Bachianas brasileiras nº 5 de Villa-Lobos y que contó con la participación de Edicson Ruiz al contrabajo y Matan Porat al piano. Esta bellísima simbiosis entre las melodías populares brasileñas y un recuerdo permanente a Bach, permiten un juego instrumental que los cuatro virtuosos trataron bajo una lectura sutil, sin caer en efectos desmesurados. Adaptación instrumental para esta bellísima obra cuyo protagonismo vocal estuvo en manos del violín de Moreno y el bandoneón de Constantini.
La primera parte terminó con la Sonata chiquitana nº 4 (anónimo s. XVIII). Como explica el musicólogo Piotr Nawrot, la colección musical de Chiquitos está integrada por ciento diez composiciones, algunas anónimas y otras atribuidas a Corelli, Jommelli o Vivaldi entre otros autores; obras barrocas que fueron divulgadas por los jesuitas y de las que en la noche del martes pudo escucharse la Sonata chiquitana nº 4, obra anónima del siglo XVIII. Tres movimientos con protagonismo violinístico, en que las progresiones, efectos de claroscuro y unas líneas melódicas refinadas y escolásticas en su elaboración conviven dentro de una composición sumamente elegante.
El concierto reservó a nivel de intensidad musical sus mejores momentos para la segunda parte. Leticia Moreno abordó las variaciones que integran la celebérrima Chacona de la Partita para violín solo nº 2 en Re menor, BWV 1004 con aplomo y majestuosidad. Una versión intensa en su dicción, sin caer en efectos vacuos que rompieran la regularidad del discurso, presentando un Bach reflexivo y elegante en su dicción. Versión repleta de intensidad y sobriedad, haciendo de su técnica un medio para profundizar en lo más sublime de esta monumental Chacona.
Las sugerentes Cuatro estaciones porteñas de Piazzolla completaron el programa. Versión repleta de ritmo ‒con el tango como protagonista‒, color, efectos, contrastes, virtuosismo a raudales bajo un constante entendimiento entablado entre los cuatro músicos. Momentos evocadores como el de la inolvidable melodía del Invierno porteño o rítmicamente incisivos como la Primavera porteña con su guiño vivaldiano, sobresalieron dentro de la interpretación. Perfecto ensamblaje entre los cuatro protagonistas culminado. ya fuera de fuera de programa con una romántica versión del tango Oblivion del propio Piazzolla.
Lluís Trullén
(foto: A. Bofill)


