BARCELONA / Las voces de Alder y Krimmel seducen con el ‘Cancionero Italiano’ de Wolf

Barcelona. Sant Pau Recinto Modernista. 1–III-2025. Louise Alder, soprano. Konstantin Krimmel, barítono, Joseph Middleton, piano. Hugo Wolf: Italienisches Liederbuch.
La temporada Life Victoria ’25 sigue manteniendo un alto listón de calidad basado en la cuidada selección de los intérpretes escogidos y las propuestas de su programación. Una joya de la arquitectura como la sublime sala Domènech i Montaner del recinto modernista del Hospital de Sant Pau volvió a ser escenario para albergar en esta ocasión un concierto monográficamente integrado por el Cancionero italiano de Hugo Wolf. Las voces de la soprano Louise Alder y del barítono Konstantin Krimmel, acompañadas por el pianista Joseph Middleton, fueron protagonistas en los más de cuarenta rispetti que integran la deliciosa colección legada por el compositor austríaco.
Una indisposición la tarde anterior del tenor Mauro Peter, programado para la ocasión, obligó a la organización a realizar un cambio de última hora. Como explicó Marc Busquets, director artístico del festival, la misma mañana del día del concierto el barítono Konstantin Krimmel voló desde Múnich a Barcelona para afrontar el rol masculino vocal del ciclo. Cambios de última hora que repercutieron indirectamente en el pianista Joseph Middleton, quien tuvo que afrontar la transposición tonal de estos “saludos” para adaptarlos a la tesitura de barítono. Un pianista especializado en lied como Middleton superó el reto sin mostrar problema alguno aparente.

Esta recopilación de canciones sobre poemas italianos traducidos por Paul Heyse, son refinadas declaraciones de amor que en sus dos partes no siguen, como es sabido, un orden necesario para considerarse como un ciclo de lieder al uso. Como sucede en numerosas ocasiones, la versión escuchada la tarde del sábado alteró ostensiblemente el orden original publicado, manteniendo solamente el inicial Auch kleine Dinge können uns entzücken y los cinco últimos culminados con Ich hab in Penna, en dicho orden. Louise Alder y Konsantin Krimmel mantuvieron este continuo ir y venir de insinuaciones, propuestas repletas de adulación, humor, amor… que sugieren los versos procedentes de los Canti popolari de Niccolò Tommaseo, los toscani de Giuseppe Tigri, los inediti de Oreste Marcoaldi y los del popolo veneziano de Angelo Dalmedico.
La amistad que existe entre los dos cantantes se puso de manifiesto en el buen entendimiento tanto en el canto como en la teatralización repleta de miradas y gestos sutilmente insinuantes. La picardía que transmitía Alder al no dejarse fácilmente seducir por las dulces palabras de los versos que surgían de la voz de Krimmel acompañaban un trabajo vocal idénticamente sensacional. Brilló el torrente de lirismo y frescura de la voz de la soprano, su magnífico centro vocal, su versatilidad para dar a cada palabra el punto justo sublimado con la música de Wolf. La variedad de registros de la que es portadora una voz maleable como la del barítono alemán –idónea para Bach, Mozart y por supuesto Schubert y Schumann– volvió a brillar en pleno rendimiento. Un pulso interpretativo entre dos grandes voces, en el que el rol del piano de Joseph Middleton jugó un papel determinante con su pianismo sutil, siempre adecuando a ofrecer un justo volumen para los cantantes y ofrecer el sustento instrumental propio de los grandes pianistas especializados en lied.
Grandes aplausos que obtuvieron como recompensa la delicada In der Nacht de Schumann y el inolvidable Là ci darem la mano como punto final al concierto.

Como concierto previo al Cancionero Italiano de Wolf, el joven pianista portugués António Areal –formado entre otros centros en el ESMUC de Barcelona– ofreció un recital dedicado a la Sonata nº 62 HOB XVI 52 de Haydn, a la Fantasía en Do mayor de Schumann y a la Liebestod del Tristán e Isolda de Wagner/Liszt. Pianista de sólida técnica y musicalidad muy a tener en cuenta, supo mantener la robustez y apasionamiento de los dos primeros movimientos de la obra de Schumann, para luego recalar con una deliciosa pulsación en el Lento sostenuto que sublima la Fantasía. Una versión del Liebestod con innumerables matices sonoros, bien trabajada en la construcción de las dinámicas evidenciaba la calidad técnica y enorme musicalidad que atesora este joven pianista portugués.
Lluís Trullén


