BARCELONA / La perspicaz mirada de Francesco Tristano

BARCELONA / La perspicaz mirada de Francesco Tristano

Barcelona. Palau de la Musica Catalana. Martes 6 de octubre de 2020 / Francesco Tristano, piano. Programa: Johann Sebastian Bach: Suite inglesa núm. VI en Re menor, BWV 811. John Bull: Gallarda en Re (Versión de Francesco Tristano). Chaconne (Ground Bass). Mussorgsky: Cuadros para una exposición. Palau de la Música Catalana, martes 6 de octubre de2020

Uno de los sellos de identidad del pianista luxemburgués Francesco Tristano es el magnetismo que siente hacia los estilos musicales más eclécticos . Afronta por igual el repertorio clásico como el de la música tecno o la música electrónica, siendo la experimentación uno de los pilares de su estilo. Sus propuestas nunca dejan indiferente –basta recordar sus cedés  Scandale junto a Sara Ott, dedicado a la Consagración de la Primavera o su Bach/Cage–  y en su retorno  al Palau nos proponía un programa compuesto por música de Bach, Bull, Mussorgski y el propio Tristano.

El recital se programó tras la cancelación de la actuación de Víkingur Ólaffson a causa de la  complejidad que suponen los desplazamientos y consiguientes cuarentenas motivadas por la Covid-19. La pasada semana Tristano coincidió con Ólaffson en Alemania y trasladó al público del Palau–en un perfecto catalán e inglés- los mejores deseos del pianista islandés, quien se reencontrará con el público de Barcelona la próxima temporada de conciertos.

Casado con una catalana, Tristano pasó el confinamiento en Barcelona, y las Suites inglesas de Bach lo acompañaron durante este largo período. En consecuencia, en el primer bloque del recital nos propuso un encuentro entre la sexta suite y su visión actual, sumamente creativa, inspirada en modelos del barroco. El pianista se adentraba primero en el universo de la última suite, con su Preludio inicial a manera de improvisación, como antesala a los episodios fugados y la monumental y temida Gigue final, con su exigente virtuosismo sobre las tres voces.

Tristano plantea un Bach que se mueve entre la introspección y una fogosidad técnica en la articulación, que encontró en la citada Gigue su más fiel aliada. Se mostró más distante en la Allemande y la Courante, pero las dos Gavotas fueron una delicia por sus contrastes, su nitidez –rehuyendo siempre el uso del pedal- y sus dinámicas, llenas de personalidad.

Tras su particular visión de Bach, Tristano recaló en la Gallarda en Re de John Bull, base de una nueva creación surgida en este  2020, en la que el pianista aprovecha esta alegre danza cortesana francesa para desplegar un amplio abanico rítmico de gran virtuosismo.

La fusión entre el barroco y una mirada contemporánea dio como resultado  la  Chaconne (Ground Bass) obra que concluyó en 2004. El pianista luxemburgués explota en esta pieza las posibilidades sonoras del piano, desde la utilización del arpa como medio percutivo hasta ciertos recursos estilísticos próximos al minimalismo, a lo largo de unas variaciones que emergen sobre  el basso ostinato.

Esta simbiosis entre la vanguardia y una perspicaz mirada hacia el barroco nos conduciría a los Cuadros para una Exposición, obra por la que Tristano siempre ha tenido afinidad. Como no podía ser de otro modo, su lectura estuvo marcada por un sello personal que trasciende cualquier punto de vista objetivo. Paseos planteados a un ritmo rápido, claridad absoluta en la articulación en el Ballet des poussins dans leurs coques o en Limoges, y un sonido desmesurado por su excesiva turbulencia en las octavas de Baba Yaga y en la Puerta de Kiev, dieron como resultado una interpretación que tuvo sus más y sus menos, pero en la que se percibía el talento de un pianista que afronta las partituras como un universo siempre abierto y dispuesto para que imprima su sello personal.

Foto: Ricard Cugat (El Periódico)