BARCELONA / La OBC y el público de L’Auditori, entregados a Juanjo Mena

Barcelona. L’ Auditori. 22-III-2026. Sergei Dogadin, violín. OBC. Juanjo Mena, dirección. Obras de Mozart, Mendelssohn, Schubert.
El concierto matinal celebrado el pasado domingo en el Auditori de Barcelona tenía una significación especial. El maestro Juanjo Mena, tras anunciar dos semanas atrás su meditada despedida de los escenarios, afrontaba la que podría ser —esperemos que no— su última actuación al frente de la OBC. El Auditori presentó un lleno prácticamente absoluto; el sincero agradecimiento y reconocimiento hacia el maestro alavés resultó unánime. La sintonía entre la OBC y Mena siempre ha resultado plena, y sus interpretaciones de música de Elgar, Strauss o Bartók nos han dejado a lo largo de las distintas temporadas momentos inolvidables. En esta ocasión, con la música de Mozart, Mendelssohn y una brillante interpretación de la Sinfonía nº 9 de Schubert, volvió a sentirse más que nunca esta complicidad y entrega que siempre se ha producido entre los profesores de la OBC y la batuta de Juanjo Mena.
El programa se abría con la Sinfonía “Haffner” de Mozart; una interpretación brillante y a su vez refinada, con una orquesta que sacó lo mejor de sí para ahondar en la línea clásica de esta obra radiante. La fluidez del discurso, la claridad de líneas y la justa sincronía entre las distintas secciones de la orquesta, envolvieron a la versión de una elegante diafanidad.
Acto seguido, el gran violinista Sergei Dogadin fue el solista invitado para ofrecer el Concierto para violín de Mendelssohn. Este artista ganador del Concurso Internacional Joseph Joachim en 2015 y del Chaikovski en 2019 ha construido una carrera internacional junto a grandes artistas internacionales de la talla de Daniil Trifonov, Elisabeth Leonskaya o Denis Kozhukhin, pianista que precisamente actuará con la OBC el próximo mes de abril. Su calidez de sonido, su personalidad, la áurea que identifica a los grandes intérpretes, son señas inequívocas de este artista nacido en una familia con una tradición musical que se remonta a varias generaciones. La belleza expresiva que logra Dogadin, el buen gusto en el trazo, proporcionó una versión del Concierto alejada de espavientos y excesos; escuchamos un Mendelssohn cálido, poético y alejado de apasionamientos. El temple del solista (que debutó en España diez años atrás bajo la batuta de Temirkanov), su meticuloso virtuosismo, congeniaron con una OBC admirablemente conducida por Mena, que proporcionó un resorte repleto de equilibrios en favor del lirismo que fluía del violín.
La segunda parte estuvo reservada a la Sinfonía “La Grande” de Schubert. La entrega de los músicos de la OBC fue máxima, las cuerdas rayaron a un altísimo nivel y la música de Schubert brotó con nobleza, con momentos repletos de énfasis bajo la radiante luminosidad que proporciona esta partitura de la que se conmemoran los doscientos años de su composición. Mena se entregó a una versión marcada por la nobleza expresiva ya desde el Andante inicial; la precisión otorgada en los cambios de color del Scherzo y la majestuosidad y grandeza del monumental Allegro vivace final, culminaron una interpretación conmovedora.
Una interpretación impregnada de una emotividad muy especial. Sentidos aplausos, con Juanjo Mena recibiendo una larguísima ovación por parte de músicos y público, mientras agradecía este reconocimiento con un gran ramo de flores entre sus manos y se proyectaban palabras de agradecimiento al maestro en el fondo del escenario.
Lluís Trullén
Fotos: May Zircus


