BARCELONA / La flauta de Pahud protagonista estelar en el sensacional concierto de Roth y la SWR

Barcelona. Palau. 21-I-2026. Palau 100. Emmanuel Pahud, flauta. SWR Symphonieorchester François-Xavier Roth, director. Obras de Ravel, Mozart, Debussy.
El listado de orquestas alemanas que atesoran una calidad contrastada podría resultar casi interminable; Baviera, Westphalia, Sajonia, Berlín…nutren de música en mayúsculas sus magníficas salas de concierto con orquestas a cuál más excepcional. La SWR Symphonieorchester surgió de la fusión, en septiembre de 2016, entre la SWR Radio Symphony Orchestra Stuttgart y la SWR Symphony Orchestra Baden-Baden und Freiburg. La orquesta con sede en Baden-Wurtemberg, atesoraba una trayectoria centenaria vinculada a los nombres de Celibidache, Marriner o Norrington ; por su parte, la ubicada en Baden-Baden y Fribugo, ofrecería a lo largo de su historia, que se remonta a 1946, interpretaciones paradigmáticas del repertorio contemporáneo. Las salas de la Liederhalle Stuttgart y la Konzerthaus Freiburg acogen las interpretaciones de la SWR Symphonieorchester, formación que fue liderada desde la temporada 2018/19 por Teodor Currentzis , hasta la llegada el pasado mes de setiembre de François-Xavier Roth, director francés con una mirada, si cabe, más amplia hacia el repertorio.
La temporada Palau 100 acogió la noche del martes el primer concierto inscrito en esta gira de 2026 que la formación germánica realiza por España y que le lleva a actuar en los próximos días a Madrid, Las Palmas y Tenerife. El Palau y la Symphonieorchester dedicaron el concierto a las víctimas del accidente de tren de Adamuz, actuación precedida por un emotivo y sentido minuto de silencio.
La flauta travesera fue el instrumento protagonista del concierto. Emmanuel Pahud, el afamado solista de la Filarmónica de Berlín, actuó como solista del Concierto en Sol Mayor de Mozart mientras que Matvey Demin, desde su puesto de flautista principal de la orquesta, bordó sus intervenciones desde el inicial Preludio a la siesta de un fauno de Debussy. François-Xavier Roth recogía el testigo de Stéphane Denève, el último director titular de la orquesta Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart (SWR) entre 2011 y 2016, sucesor de Norrington, y cuyo legado destacó por profundizar en el repertorio francés, legando grabaciones dedicadas a Ravel. El Preludio a la siesta de un fauno de Debussy escuchado en el Palau resultó onírico, de texturas de una pureza prístina, con un Matvey Demin –el primer flautista en la historia en ganar el primer premio en la categoría de flauta del Concurso Chaikovski– excepcional. Roth cuidó las texturas de la orquesta con una belleza de sonido que mostraba el empaque existente entre todos los intérpretes.

El Concierto para flauta y orquesta K 313 en Sol Mayor de Mozart ha pasado en infinidad de ocasiones por las manos del flautista franco-suizo Emmanuel Pahud . Como los legendarios Rampal, Nicolet o Galway, las interpretaciones de Pahud están envueltas de un halo especial. Un Mozart natural y fresco marcó una interpretación en la que la dirección de Roth cedió el protagonismo sonoro al solista sirviendo un acompañamiento siempre delicadísimo. Entendimiento absoluto entre ambos, para un Mozart a momentos “romántico” pero cauto en las dinámicas y en sus pasajes más virtuosos. Pahud desplegó su habilidad en las cadencias, de las que realizó una edición junto a las de los Conciertos K 314 y 315. Ya fuera de programa, una obra que prácticamente nunca puede escucharse en salas de concierto: el Allegro, primer movimiento del Concierto para cinco flautas en Re Mayor op. 15 de Joseph Bodin Boismortier, página compuesta en 1727. Los cuatro flautistas integrantes de la orquesta, junto al propio Pahud y François-Xavier Roth –en su faceta de flautista– participaron en esta interpretación, con uno de los flautistas doblando el papel del director.
En la segunda parte, el director titular y artístico de la orquesta desplegó toda su maestría con una versión excepcional del Dafnis et Chloé de Ravel. Una lectura seductora, de colores sugerentes y un evocador carácter descriptivo. Desde la primera escena que transcurre “en el prado al borde un bosque sagrado”, las distintas danzas avanzaban sin solución de continuidad, con un empaque orquestal absoluto. De nuevo, el flauta solista de la orquesta brilló con un sonido prístino, las cuerdas resultaron precisas en los ataques, el metal majestuoso, la percusión nunca pecó de exceso de exuberancia. Roth nos regaló unos momentos inolvidables: el Amanecer, la Bacanal –con una precisión rítmica de perfecta realización–, configuraron una versión de una belleza impactante. Un Ravel que será recordado por la belleza de texturas y por la labor de una orquesta del sonido propio de las grandes formaciones germánicas. Después de la intensidad de esta página colosal, la SWR Symphonieorchester ahondó de nuevo en la música francesa, concretamente en una triunfal versión de la “Marcha de los Reyes” de L’ Arlésienne de Bizet, un brillante final para un concierto con mayúsculas.
Lluís Trullén
Fotografías: Toni Bofill


