BARCELONA / La Filarmónica de Helsinki y Jukka-Pekka Saraste brindan un Sibelius excepcional

Barcelona. L’Auditori. 11-XI- 2024. Orquesta Filarmónica de Helsinki, Nelson Goerner, piano. Jukka-Pekka Saraste, director. Obras de Rachmaninov y Sibelius.
La Orquesta Filarmónica de Helsinki inició en el Auditori de Barcelona su gira de conciertos por España bajo la dirección de su titular Jukka-Pekka Saraste y con el pianista Nelson Goerner como solista invitado. El inicio de estos conciertos estaba previsto inicialmente para el pasado día 10 de noviembre en Valencia, actuación que quedó cancelada a consecuencia de los efectos producidos por la dana. El concierto celebrado en Barcelona un día después, que suponía además el punto de partida de la 41ª temporada Ibercàmera, se inició con un sentido homenaje hacia las víctimas de esta tragedia; la orquesta finlandesa quiso interpretar en memoria de las víctimas el Nocturno de la música incidental de El festín de Baltasar de Sibelius, una obra profundamente intimista cuyo protagonismo en sus pasajes reservados a la flauta los asumió una refinadísima Niamh McKenna.
El pianista argentino Nelson Goerner fue el solista escogido para afrontar el comprometido reto de abordar el Concierto para piano nº 3 de Rachmaninov. Reconocido intérprete de la obra de Chopin y colaborador como músico de cámara de Renaud Capuçon, Sol Gabetta o Martha Argerich –con quien le une una intensa actividad artística–, sus cualidades pianísticas le convierten en solista idóneo para abordar las complejidades de este concierto. Goerner estudió con Carmen Scalcione, discípula de Vincenzo Scaramuzza, de cuya escuela pianística han surgido nombres como los de Gelber o la propia Argerich. El conocimiento profundo de la anatomía musical y el trabajo en la obtención del sonido son aspectos indisociables de la escuela de Scaramuzza, fielmente descrita en el libro La vigencia de una escuela pianística, escrito por su discípulo Sebastian Colombo. La visión heroica y temperamental, el dominio en la ejecución de las octavas, las sonoridades masivas y claras que Goerner obtuvo una y otra vez, mostraron los aspectos básicos en los que se sustenta su técnica: control absoluto de los ataques y extrema precisión en la articulación como medio para obtener una gama inagotable de sonidos. Los matices obtenidos enarbolaban un sinfín de dinámicas para remarcar los aspectos más románticos y vehementes de la obra. Su apasionada lectura estuvo arropada por una maravillosa Filarmónica de Helsinki, que luego acapararía todo protagonismo con una excepcional interpretación de la Sinfonía nº 2 de Sibelius.

En centenares de ocasiones ha pasado por los atriles de los profesores de la orquesta la Segunda Sinfonía de Sibelius, con su marcado carácter nacionalista. Saraste, titular desde verano de 2023 de la formación de Helsinki, buscó dese el Allegretto inicial una claridad sonora basada en la certera difusión de las células melódicas que se suceden en la orquestación de Sibelius. El melancólico Tempo Andante resultó sobrecogedor por el justo equilibrio logrado entre las secciones de cuerda, maderas y unos metales poderosos. Con una dirección meticulosa, Saraste subrayó en el Vivacissimo los aspectos más tempestuosos, encaminados a dar mayor relieve al sonido majestuoso y triunfal del Finale en Re mayor. Una versión impregnada de una solemnidad que la Filarmónica de Helsinki siente como propia. Como no podía ser de otro modo, el poema sinfónico Finlandia puso el punto final a un concierto de una altísima intensidad musical.
Lluís Trullén
(fotos: Mario Wurzburger)


