BARCELONA / La delicada voz de Natalie Pérez inauguró el Ciclo Lied al Palau

BARCELONA / La delicada voz de Natalie Pérez inauguró el Ciclo Lied al Palau

Barcelona. Palau de la Música Catalana. 05-V-2021. Natalie Pérez, mezzosoprano. Daniel Heide, piano. Obras de Schumann, Fauré, Saint-Saëns, Debussy y Wolf.

La joven mezzosoprano francesa Natalie Pérez, junto al reconocido pianista Daniel Heide, ofreció en la Sala del Petit Palau el primer recital del Ciclo ‘Lied al Palau’, una nueva serie de conciertos que tendrá como epicentro la figura de Robert Schumann. El proyecto, a tres años vista y coproducido por la Associació Franz Schubert —entidad organizadora de la Schubertíada de Vilabertran—, el Centro Nacional de Difusión Musical y la Fundació Orfeó Català-Palau de la Música Catalana, es una plataforma que propiciará el debut de jóvenes cantantes del panorama nacional e internacional. Voces, por ejemplo, como la de la soprano egipcia Fatima Said o la mezzo Anna Alàs i Jové, a las cuales se podrá escuchar próximamente.

Pérez diseñó un amplio programa estructurado en tres bloques, reuniendo obras de una docena de compositores. Comenzó con el ciclo Frauenliebe und Leben (Amor y vida de mujer), que antecedió a los otros dos bloques, dedicados a compositores franceses y alemanes. En ellos, la mezzosoprano francesa estableció una visión imaginaria y sugerente, una especie de puente, entre Oriente y Occidente.

Ya en el mencionado ciclo de Schumann, compuesto en 1840, Pérez, con su elegancia escénica y con una voz en destaca un centro vocal repleto de calidez, mostró una gran sensibilidad interpretativa, que fue in crescendo a medida que avanzaba el programa. Acompañada con precisión por Heide, la interpretación de esta música de Schumann, sobre los poemas de Adelbert von Chamisso, tuvo un gran sentido narrativo, que tuvo su culminación con el lied Nun hast du mir den ersten Schmerz getan.

Mucho más asentada se mostró Pérez en el bloque “…desde Oriente”, donde incluyó canciones como Les Roses d’ Ispahan de Fauré o Adieux de l’ hôtesse arabe de Bizet, sobre palabras de Víctor Hugo. El refinamiento expresivo que desprende el exotismo de estas melodías permitió escuchar una voz refinada y aterciopelada. Pérez —que cantó todo el extenso recital de memoria— prosiguió con canciones como À Chloris de Hahn o la bellísima L’heure exquise, las Trois chansons de Bilitis que Debussy escribió en 1898 y Le tombeau des naïades, salvando con suficiencia las exigencias que presentan estas piezas.

Con el retorno al lied alemán, Pérez brindó momentos de gran belleza expresiva: la inolvidable Suleika de Franz Schubert, la sugestiva música que inspiró a Hugo Wolf el poema Phánomen o el Liebeslied de Schumann, todos con textos de Goethe. Por su expresividad y refinamiento, a Pérez se le augura un futuro más que prometedor.