BARCELONA / Joseph Bastian entusiasma en su debut con la OBC

BARCELONA / Joseph Bastian entusiasma en su debut con la OBC

Barcelona. Auditori. 25-X-2020. Temporada de la OBC. Sebastian Knauer, piano. Director: Joseph Sebastian, director. Obras de Adès, Mozart y Strauss.

En el mejor concierto de la OBC en lo que va de temporada, hay que destacar el debut del joven director francosuizo Joseph Bastian, un valor al alza al que conviene seguir la pista. Ha sido solista de trombón bajo en la Sinfónica de la Radio de Baviera de 2004 a 2017 y, gracias al apoyo del malogrado y añorado Mariss Jansons, del que era asistente, triunfó en su salto al podio en febrero de 2016, sustituyendo in extremis al indispuesto Robin Ticciati en la temporada de la formación alemana. La Orquesta Ciudad de Granada se anotó, con acierto y buen olfato, su debut en España el pasado enero y este fin de semana, Bastian ha vuelto a saborear las mieles del éxito en su primer encuentro con la OBC. Solo cabe lamentar la escasa asistencia del público al concierto dominical, algo desgraciadamente habitual en este complicado primer trimestre de actividad del conjunto barcelonés, afectado por los rebrotes y el temor que generan en buena parte del público, cambios de obras y ahora de horarios, por el toque de queda.

Abrió el concierto con los Tres preludios de Couperin orquestados por Thomas Adès, de equilibrada y fascinante sonoridad, dirigidos sin efectismos en un juego orquestal animado por cambios sutiles. Bastian dispuso de una plantilla de cuarenta músicos, bien separados, como exigen las normas de seguridad, y con una inusual ubicación de la cuerda grave, con dos grupos de contrabajos y violonchelos situados a ambos lados del escenario. Nada de trazos gruesos ni golpes de efecto, al contrario, el cuidadoso uso de la percusión, la calidez en las cuerdas y la finura y el brillo en maderas y metales aseguró momentos muy bellos en la imaginativa recreación del universo barroco de Couperin.

La impecable actuación del pianista alemán Sebastian Knauer como solista del Concierto nº 24 de Wolfgang Amadeus Mozart fue otra de las bazas del éxito. Sonó bien este Mozart de acentos más profundos y sentido dramático resueltos por Knauer sin afectación, con un toque natural, elegante y tan preciso como el acompañamiento de Bastian. Hubo sorpresa en la propina, una Fantasía sobre temas de Beethoven para piano y orquesta de Arash Safarian, un punto azucarada y de estilo muy cinematográfico. El propio Knauer presentó la obra como expresión de la felicidad que sentía, tras tantos meses sin actividad concertística, al sentir de nuevo el placer y la emoción de actuar en un auditorio.

El programa, sin pausa, se cerró con una versión de las imponentes Metamorfosis para 23 instrumentos de cuerda de Richard Strauss, música de honda expresividad, escrita por el veterano compositor durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, a modo de elegía “al final del periodo más terrible de la historia de la humanidad”. La versión dirigida por Bastian fue conmovedora y sincera, sin cargar las tintas, pero sin rebajar ni un ápice la desbordante expresividad de una partitura magistral, del mejor y más visionario Strauss. Y los músicos de cuerda de la OBC se entregaron a fondo, con precisión, fuerza e intensidad.